Son las 4 de la madrugada de sábado y la única persona en el Parque Dolores que me está observando está a 30 pies de distancia, atrás de un árbol. Después me doy cuenta que está caminando hacia mí. Parece que tiene alrededor de 40 años de edad, es delgado y de 5’8” de altura.

Hasta ahora en el año ha habido ocho asaltos a mano armada en el parque, ¿debería huir? Soy más grande, fuerte y joven pero recapacito que he estado aquí durante 20 horas y me falta dormir tanto que podría ser una alucinación ya que ha sido un largo día.

8 a.m. La Primera Hora

Los rociadores riegan la mayor parte de los 13.7 acres de pasto del parque. El aire huele a húmero y verde. Estoy aquí en una mañana de sábado con más o menos una docena de gente en el parque, casi todos jugadores de tenis. Se irán en una hora, pero yo me voy a quedar. Mi tarea: pasar 24 horas en el parque más popular en el Distrito de la Misión, un parque que miles de personas usan todos los fines de semana. Un parque con un sólo excusado y mingitorio para hombres; dos excusados para mujeres y seis baños portátiles para todos.

9 a.m. Hora de Levantarse

El sol brilla y la temperatura aumenta. Los hombres que juegan tenis se quitan sus playeras y los que pasean a sus perros comienzan a llegar; la gente que corre por la mañana también empieza a llegar. Un grupo de tres hombres mayores, con sus pertenencias en los carritos de súper a su lado, despiertan a lado de la línea de árboles ubicada al sur de la cancha de básquetbol. “Aquí la gente no nos molesta”, dice uno de ellos.

De 10 a.m. al Medio Día: Perros

“¡Es usted un amo muy malo!” le grita una mujer de 50 a un joven. Al cachorro labrador negro le gusta el pequeño poodle de la señora.

“¡Y lo deja sin correa! ¡Es usted un muy mal amo!” continuó diciéndole mientras agarraba al poodle en sus brazos, con el cachorro ladrando a su alrededor.

“Está bien (improperio) loca”, dijo el hombre mientras intentaba ponerle correa a su cachorro.

“¡¿Yo estoy bien (improperio) loca?!” le preguntó la mujer. “¡Es su (improperio) perro el que está agrediendo a mi perro!”

A las 11 a.m., los rociadores vuelven a prenderse provocando que una pareja de mujeres y un perro al sur de los baños se levantaran y se fueran. El perro se volteó y agredió ferozmente a los rociadores.

El primer paletero llega.

12 p.m: Causas

Los que recaban firmas están por todos lados. Una persona está recabando firmas para que se dejen de usar herbicidas en el parque. Otra persona intenta hacer que la gente se registre para servicios automotrices compartidos.

Veo a un hombre con un letrero que dice: “Apoye a la Sociedad de Leucemia y Linfoma”, con instrucciones que apuntan a una venta de pastelillos en el otro lado del parque, cerca del área de juegos para niños. Hambriento, abro mi bolsita y veo dos sándwiches de pavo que se supone que me durarán las próximas 20 horas.

“¿Viste el letrero?” me preguntó una niñita en la mesa de venta de pastelillos cuando llegué.

“Sí”

“Qué bien”, dijo, “no es una pérdida de tiempo”.

1 p.m: Guardaparques

Un guardaparques llega. Se dirige a los que ofrecen el servicio automotriz, al terapeuta de sonido que usa gongs para que la gente no esté estresada, y a una multitud de mujeres que venden productos horneados y que dicen venir de Lusty Lady, el único espectáculo erótico sindicalizado que es propiedad de los trabajadores.

¿Qué si tienen un permiso? No, no y no.

Entonces tienen que dejar de hacer lo que sea que están haciendo, explicó el guardaparques.

“¿Qué no tienen a alcahuetes que ir a molestar?” pregunta un hombre.

“Algunas veces quieren matarme”, me dijo el guardaparques quien vestía un uniforme verde. “Sólo estoy haciendo mi trabajo. Necesitan un permiso y les digo a quién llamar”. (La página de reservaciones y permisos está aquí.)

Es el único guardaparques el día de hoy, dijo, pero varían dependiendo de cuánta gente haya en el parque.

Tanto la mesa del servicio automotriz como el hombre del gong dejan sus actividades. Las Lusty Ladies caminan por el parque y siguen con su venta de productos horneados.

2 p.m: El Letrero que Dice “Prohibido Fumar y Beber”

La gente bebe, fuma y celebra un cumpleaños con una piñata de unicornio. Hay tanta cerveza que el grupo de mujeres de mediana edad comienza a recolectar las latas sin cerveza y las botellas para poderlas vender.

“Algunas veces puedo ganar $50.00 reciclando las botellas y las latas de un sólo día en el parque”, dijo una. Tiene un acento marcado, un sombrero gris y una bolsa grande (todos ustedes la han visto ahí).

A 5 centavos la botella y con varias mujeres trabajando significa que los visitantes del parque dejan varios miles de botellas y latas vacías. Pero como todo mundo sabe, no es sólo el alcohol el que obnubila a muchos.

El olor a mota impregna el aire, en especial desde el lugar que escogieron los bailarines y quienes usan los aros hula-hula. Hay una multa de hasta $500 dólares si los descubren fumando en el parque, pero los que fuman no son menos tímidos que los que beben. ¿Cómo se sabe? Van de la mano.

3 p.m: Trufas

“¡Galletas muy especiales, trufas de chocolate!” anuncia un hombre mientras camina por el parque con una mochila de mensajero. Los clientes pagan hasta $5 dólares por una “dosis”. Llega más gente para hacer picnics; un grupo trae 30 cajas de Tecate, PBR y otro tipo de alcohol.

4 p.m: Brownies

“Los brownies cuestan $4.00 y tienen cuatro dosis. También tengo Hersheys y Reeses normales”, dijo un vendedor con rastas y una mochila de mensajero llena con brownies “especiales”.

“Dame unos Reeses”, le dice un joven de Nueva Jersey.

“También tengo chocolate de hash. Permítame ofrecerle un trato en el chocolate”.

“Me encanta California”, dijo el joven, quien sólo está aquí de visita.

“Me agarraron en Central Park la primera vez que compré esto”, dijo.

El vendedor de brownies dice que lo agarraron aquí el año pasado. “Pero sólo me agarraron por cuatro días y después me regresaron mis cosas”.

Siguió diciendo que los “policías solían comprarme. Tal vez todavía compran, pero no uniformados”. Esto, por supuesto, no se pudo confirmar.

5 p.m: Mi Primer Sándwich

Los jóvenes adultos beben caballitos de whiskey con Tecate, los estéreos suenan muy fuerte y los baños se llenan. El Parque Dolores es una gran fiesta en donde los niños que se ven muy jóvenes para estar bebiendo legalmente lo hacen al aire libre y fuman.

Los paleteros pasean sus carritos por el parque vendiendo helados, pero no parecen vender tanto como el hombre de los brownies.

Después de unas cuantas galletas no muy especiales, me como mi primer sándwich. Claro que el olor de las parrillas huele mucho mejor.

6 p.m: El Viento

El viento sopla fuerte y la temperatura baja mientras el sol se esconde detrás de Twin Peaks. Para las 6:30 de la tarde, la mitad de los varios de los cientos de visitantes ya se han ido. Sus latas, taparroscas, envolturas de comida y colillas de cigarros permanecen.

7 p.m: Los Baños

Un hombre grita un improperio mientras camina por el parque.

“¿Qué?”, le pregunta su amigo. “Pisé caca de perro”, dijo él arrastrando su pie en el pasto. “Perro idiotas”, dijo el hombre mientras lo seguí al baño en donde hay muchos visitantes del parque formados afuera desde hace varias horas.

El piso es una alberca de orina. El hombre usa el borde del asiento del excusado para quitarle la caca a su tenis blanco para patinetos.

8 p.m: Luces

El sol ya se metió y las nubes cubren el cielo. Es posible que queden unas cien personas, la mayoría de ellas fuma y bebe. Las parejas de jóvenes se sientan en las bancas de la colina y se agarran de las manos. Yo estoy por las palmeras, en donde estaban los que caminan la cuerda. Las luces de las canchas de tenis brillan.

9 p.m: Cerrado

Las parejas llegan para besarse por las bancas que están arriba del parque, en donde está la mejor vista. Los corredores nocturnos pasan por ahí. Algunos adultos juegan en el área de juegos para niños y un guardaparques cierra los baños. Los grupos de adultos jóvenes con chamarras de cuero y cadenas se juntan a beber.

10 p.m: El Parque Cierra de 10 p.m. a 6 a.m.

“¡¿Quiéééééén trae crack?!, ¡¿Quiéééééén trae crack?!” cantaba alguien del grupo de chamarras de cuero mientras se sentaban en las escaleras al sur de los baños. Beben, fuman y tocan la guitarra. Algunos hombres de mediana edad se reúnen cerca del puente de la calle Church. La fila de la heladería Bi-Rite le da la vuelta a la esquina Dolores.

“¡No puede ser!”, dice un hombre riéndose en la fila.

“Mejor vámonos, es ridículo”, dijo la mujer con él.

El hombre se va y después regresa, se va y regresa.

“No puede ser (improperio)” volvió a decir mientras veía la fila.

“Ya, vámonos”, dijo la mujer mientras le agarraba la mano y lo jalaba.

11p.m.

Los jóvenes en el parque ahora son una docena más o menos,  y cada vez más ruidosos. Algunos se reúnen atrás de los baños y otros junto al área de juegos. Todos están bebiendo caballitos de alcohol y fuman mariguana.

Algunos hombres, probablemente los mismo que vi más temprano por la mañana, regresan con sus carritos de compras a los árboles que están por donde está la cancha de básquetbol. Instalan cobijas y almohadas y se preparan para dormir.

La Medianoche: Ahora me veo Sospechoso

“¿Qué vende?” me pregunta un grupo de jóvenes que pasan caminando por el parque.

Estoy escribiendo un artículo sobre el parque, les digo yo.

Se van caminando. No los culpo: he estado sentado en la misma mesa al oeste de los baños cerca de la estatua de Hidalgo durante más de una hora yo solo.

1 a.m: Sólo en el Área de Juegos

Los jóvenes parranderos ya no están. Un pequeño grupo de hombres y mujeres de mediados de 20 años llega y se dirige al área de juegos de los niños. Parecen disfrutar más del área de juegos que los niños en una mañana de sábado. “¡Las resbaladillas, las resbaladillas!” grita uno mientras sube y baja las resbaladillas. “¿Qué tan alto puedes ir?” le pregunta un hombre  a una mujer mientras los dos se empujan bastante alto en los columpios.

2 a.m: La Niebla

Ya no queda casi nadie, y la niebla ha comenzado a entrar. Aquéllos que caminan por ahí me observan sospechosamente e intentan irse lo más lejos posible cuando yo camino cerca.

Decido comerme mi segundo sándwich, el cual ahora parece más una mezcla de batido que el pan y pavo que perezosamente puse en un sándwich ayer por la mañana. Estoy muy cansado pero el frío y el viento me impiden quedarme dormido. También estoy sediento porque olvidé mi botella de agua y soy demasiado flojo para ir hasta el bebedero del cual he estado bebiendo todo el día.

3 a.m: Solo

Nadie está despierto más que yo. No hay autos, sólo silencio. Me siento en una banca en el parque cerca de la esquina de las calles 19 y Dolores y observo la vista nocturna. Me pregunto si me pagan lo suficiente como para hacer esto y después me acuerdo de que no me pagan en absoluto; intento que se me pase y saco el tercer sándwich de mi bolsa (el que nunca hice). Ahora tengo frío, estoy hambriento, y no tengo un teléfono inteligente. Además estoy aburrido.

4 a.m: El Hombre que se me Acerca

Sí, es un hombre real el que se está acercando y está hablando. “Ando caliente, no me puedo dormir. Tengo buenas habilidades”, dijo. Lo reconozco porque es uno de los hombres que estaba hace rato por el puente. Estoy confundido ya que eso fue lo que menos esperaba oír. “¿Habla español?”, me preguntó en Inglés. “Sí”, le contesto.

Después me pregunta de dónde soy, si vivo solo y si soy fotógrafo. Le explico que estoy tomando fotos para el artículo. Le pregunto que si le gustaría salir en la foto.

“Buenas noches”, dijo y se fue en dirección al puente. Se reunió con otro hombre ahí y se van hacia el Castro.

5 a.m: Despertando

El primer tren J pasa, los pájaros comienzan a cantar y los autos pasan cerca. Algunas personas corren mientras el sol comienza a salir. El cielo se ve hermoso.

Me encuentro a mi mismo pensando en ese tercer sándwich y en los brownies ‘especiales’. Comienzo a preguntarme si un brownie ‘especial’ me hubiera llenado y si hubiera sabido como a los brownies normales, que me encantan.

La fila de árboles de la cancha de básquetbol se ve cada vez más atractiva para descansar.

6 a.m: El Parque Dolores Abre Oficialmente

Las mismas mujeres que recogieron latas y botellas el día anterior llegan y recogen todas las que quedan. Los dueños de perros llegan. Es la primera vez desde la 1 a.m. que veo mujeres en el parque.

7 a.m.

Los rociadores de agua se encienden, los jugadores de tenis llegan y es hora de irme a casa y decidir entre comer o dormir.

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Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

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