Traducido por Andrea Valencia

La indescriptible puerta de vidrio que lleva a tres diferentes continentes se encuentra entre el restaurante tailandés Osha y Santora Supply sobre la calle Valencia.

IDEX, Intercambio Internacional de Desarrollo, como es mejor conocido ha pasado tres cuartos de siglo financiando y poniendo a disposición el desarrollo de organizaciones locales en África, Asia y Latinoamérica.

La mayor parte de las organizaciones internacionales para desarrollo que se encuentran en San Francisco tienen su sede en el Distrito Financiero. Pero IDEX es una organización internacional con fuertes lazos vecinales. Proyectan películas en el teatro Roxie, patrocinan eventos en la librería Modern Times y en 826 Valencia, y recaudan fondos en bares y restaurantes locales.

La decisión de IDEX, en 1989, de mudar su sede junto a una tienda de suministros para conserjes sobre la calle Valencia, dijo la directora ejecutiva Rajasvini Bhansali, fue una jugada más estratégica de lo que aparentaba ser al principio. “Este fue el centro del trabajo solidario. Aquí fue donde sucedió la diáspora latinoamericana. Aquí es donde la intersección entre la lucha y el trabajo, la vivienda y el trabajo LGBT sucedió”.

IDEX fue fundado por un grupo de veteranos del Cuerpo de Paz en gran parte como respuesta a los modelos de desarrollo a gran escala que se ofrecían o imponían en Washington D.C., Nueva York y San Francisco.

IDEX encontró que los socios de organizaciones locales que financiaban en Guatemala, India, México, Nepal, Zimbabwe y Sudáfrica y que estaban de visita se sentían cómodos en la Misión. Podían entrar a pequeños negocios, a un programa después de la escuela para jóvenes, formar parte en actividades de arte y cultura o en una conversación sobre cómo organizar inquilinos; esto hizo que se dieran cuenta que IDEX es parte de una red más grande de organizaciones locales no muy diferente a la suya. Y haciendo uso de la Misión como punto de partida, una pequeña ONG de otro país podría fácilmente comenzar a construir alianzas con organizaciones progresistas del mismo campo en el Área de la Bahía.

“Con el paso de los años, se nos ha hecho claro el que estemos aquí y no en el Distrito Financiero o en el Embarcadero. Esto tiene consecuencias en cómo nos ven nuestros socios, como parte de algo más grande y no sólo como un recaudador de fondos”, explicó Bhansali. “Creemos que tenemos un papel importante que jugar al hacer que la gente trabaje en conjunto con los países en desarrollo y con gente en el Área de la Bahía”.

El Concejo de Asuntos Globales en San Francisco a menudo le pide a IDEX que patrocine sus eventos. El 18 de enero co-patrocinarán el panel titulado “Haití: Un año Después”. IDEX no dirige ningún tipo de trabajo en Haití pero las circunstancias son parecidas a las de sus socios en organizaciones locales en otros países.

“Una de las cosas que escuchamos por parte de nuestros socios es “miren, cualquier persona de nosotros podría estar en Haití”, dijo Bhansali, “si las fuerzas del colonialismo se ven un poco diferentes, o si las fuerzas de la política neoliberal hubiera sido un poco diferente”.

Declaró que la crisis haitiana ha puesto de relieve los errores en cómo se ha hecho el desarrollo de vivienda en Haití. A menudo lo llaman “La Republica de las ONGs” porque hay más grupos de ayuda per cápita en Haití que en cualquier otro lugar en el mundo. Los cálculos varían de entre 3,000 a 10,000. Algunos dicen que el exceso de ayuda externa ha creado barreras en el mejoramiento a largo plazo en la vida de muchos haitianos.

En comparación, dijo Bhansali, IDEX intenta ir a un país sin una idea preconcebida sobre cuál es la mejor manera de ayudar a dicho país. “Tomamos sus sugerencias. Encontramos organizaciones locales existentes con antecedentes creíbles, los financiamos y después los ayudamos a subir al siguiente nivel”.

Con un personal de siete personas y muchos voluntarios dedicados así como pasantes, IDEX opera con $1 millón de dólares al año. La mitad de su presupuesto proviene de donantes individuales y el resto de fundaciones.

Para IDEX, llegar a los 25 años significa un reconocimiento de que su modelo de desarrollo es más relevante hoy más que nunca antes. IDEX añadió diez nuevas organizaciones socio este año, y Bhansali está segura de que la organización seguirá creciendo. “En la crisis económica, la gente está reconsiderando que ‘lo pequeño es hermoso’”, dijo.

“Con la crisis económica y los retos en países en desarrollo”, dijo Bhansali, “hemos visto que esta manera de ofrecer trabajo a organizaciones locales es muy eficiente y no toma una gran cantidad de burocracia para hacerlo”.

IDEX solía dar subsidios pequeños y a corto plazo a varias organizaciones en el mundo. Pero hace diez años cambió su modelo cuando se hizo claro que el financiamiento a largo plazo conlleva a consecuencias más grandes y una mejor relación de confianza con los socios.

Hoy día, la organización sin fines de lucro está apoyando grupos en seis países que se centran en justicia medio ambiental, desarrollo económico local y otorgamiento de poderes a mujeres. Muchos de los que dan financiamiento otorgan subsidios una vez al año, pero IDEX se ha comprometido al apoyo a largo plazo –desde tres a 10 años. Los subsidios pueden varias de entre $5,000 a $50,000 al año, pero la duración del financiamiento significa que los grupos pueden planear a futuro, según Deborah Goldberg socia de desarrollo.

El aumento en la intercomunicación entre grupos en países en desarrollo y reuniones como la del Foro Social para el Mundo también ofrecieron hace algunos años un reto para IDEX en volver a pensar sus prioridades al hacer subsidios. Hoy día ofrece subsidios para intercambios de información y construcción de alianzas así como su establecimiento –como lo es el caso de Biowatch en Sudáfrica, el cual conserva las semillas de las cosechas indígenas que están siendo reemplazadas por semillas importadas, pero también dirige campañas para crear conciencia en áreas rurales sobre cómo salvar y continuar las cosechas de estas semillas lo cual es algo crítico para la seguridad alimenticia a largo plazo.

“La verdad es que creemos en el conocimiento indígena”, dijo Bhansali. “Si un grupo está haciendo algo para cambiar las vidas de hasta cincuenta personas en su comunidad, entonces es algo en lo que vale la pena invertir”.

Follow Us

Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

Leave a comment

Please keep your comments short and civil. Do not leave multiple comments under multiple names on one article. We will zap comments that fail to adhere to these short and easy-to-follow rules.

Your email address will not be published. Required fields are marked *