Traducido por Andrea Valencia

La nueva legislación federal aprobada por el Congreso y puesta en vigor por el Presidente Obama en el mes de diciembre le permitirá a los pasantes de docencia que trabajen para obtener un certificado clasificado como profesores ‘altamente calificados’. Esto les facilitará la asignación de aulas en escuelas con alumnos minoría de bajo ingreso.

Para muchos de los directores de las escuelas problemáticas en la Misión –algunas de las cuales sí tienen pasantes en sus aulas- la ley tiene repercusiones diferentes y se sienten a disgusto cuando se trata de la disponibilidad de la nueva ley.

“Es complicado. No se trata de un sí o un no, de bueno o malo”, dijo Eric Guthertz, director de la Preparatoria Misión. “Depende de caso con caso, de cada situación”.

La ley reinstaura una ley de 2004 que el Noveno Circuito Estadounidense de Tribunales de Apelación consideró ilegal el pasado mes de septiembre en su fallo sobre una demanda presentada por Public Advocates, un despacho de abogados sin fines de lucro en San Francisco.

Los jueces encontraron que la ley que define a los pasantes como altamente calificados violaba el estatuto de la Ley No Child Left Behind, la cual exigía que todos los alumnos recibieran docencia de profesores completamente certificados.

El fallo del tribunal que exigía un certificado completo estatal sólo estuvo en vigor durante tres meses, por lo que ninguna escuela tuvo tiempo de ponerla en marcha.

Para algunos directores, la nueva ley que apartaría a las escuelas de una definición más estricta de lo que es altamente calificado está mal.

“En general está mal. Ha habido estudios que muestran que hay una mayoría de pasantes que no están calificados y que terminan en escuelas de bajo rendimiento”, dijo Mark Sánchez, director de la Escuela Secundaria Horace Mann.

California tenía aproximadamente 10,000 pasantes en docencia a cargo de un aula en 2007, de acuerdo con Public Advocates. Casi un tercio de ellos se encontraban en escuelas con una población estudiantil de casi el 98 por ciento de alumnos minoría; más del 60 por ciento de ellos enseñó en la mitad de las escuelas más pobres de California.

“No se les debería llamar calificados si el pasante no ha aprobado los exámenes correspondientes. No tiene sentido”, dijo Peter Ávila, director de la Escuela Primaria Marshall.

Sánchez también añadió que otro de los problemas es el uso del término ‘altamente calificado’.

“Puede que alguien tenga la certificación de juntas nacionales más diez años de experiencia y se les considera bajo la misma categoría que alguien que es un pasante. Con esta nueva ley no hay distinción. No está bien”.

Sin embargo, la mayor parte de los directores de la Misión expresaron simpatía por los programas de pasantes. Ávila fue un pasante de docencia. Sánchez tiene a dos pasantes que contribuyen en la escuela.

En muchos casos, dijeron los directores, los pasantes pueden estar igual de calificados que los profesores con experiencia.

Dos personas del equipo académico de Horace Mann provienen de Teach for America, una organización sin fines de lucro que ubica a sus miembros en comunidades de bajo ingreso para enseñar durante dos años. Muchos de sus miembros son profesores sin una certificación tradicional, pero reciben un certificado alternativo o una licencia de docencia por medio del programa el cual incluye cinco semanas durante el verano en un instituto.

“En Teach for America son muy selectivos. Estoy impresionado con la calidad de su rigurosa capacitación”, dijo Sánchez y explicó que cuando estaba en la junta de educación puso presión para que Teach for America pusiera profesores en las escuelas de la ciudad.

Opinó que realizan un mejor trabajo a diferencia de los profesores durante las temporadas cuando se trata de los resultados de puntajes de prueba. Un profesor, que enseña matemáticas, se quedará un tercer año a petición de Sánchez.

La Escuela Tecnológica John O’Connell también tiene a dos profesores de Teach for America, y el director Richard Duber está contento de que estén en su escuela.

“Los dos están altamente calificados. Han sido excepcionales”, dijo Duber.

Él no ve ninguna diferencia entre ellos y los otros profesores de la escuela.

“Confirman la disponibilidad de la nueva ley”, dijo.

La ley temporal tomará lugar hasta la primavera de 2013.

A pesar de cualquier reserva que hayan podido tener con la legitimidad de la nueva ley, muchos de los directores de la Misión continúan contratando a pasantes porque llenan una necesidad, dijo Sánchez: se encargan de puestos en áreas como matemáticas o ciencias, áreas que profesores con licencias no quieren.

Esta es parcialmente la razón por la que en muchas otras escuelas de la Misión los pasantes de diferentes programas han llegado a las aulas.

Dos pasantes, con licencia de pasantes en docencia de la Universidad de San Francisco, han trabajado durante los últimos dos años y medio en la Preparatoria Misión, en donde enseñan educación especial.

“Obtienen la capacitación y el apoyo académico que necesitan por medio de su programa de educación”, dijo el director Guthertz. “No es como en los días de la certificación de emergencia. Es muy serio”.

“Aquí dirigen un aula. Son profesores”, dijo.

En la Escuela Primaria Moscone, los pasantes asumen un papel menos estelar. La directora Valerie Hoshino declaró que alguien siempre supervisa a los pasantes, los cuales cubren 90 horas al semestre.

“Estoy feliz de tenerlos. Le ayudan a los profesores, pero no están tiempo completo”.

Guthertz señaló que los dos pasantes son la anormalidad a su equipo de trabajo. Los 70 profesores de la Preparatoria Misión tienen un promedio de 12.5 años de experiencia en docencia. En general, contrata a profesores veteranos por temporada pero a fin de cuentas aquéllos que encajan mejor con la visión de la escuela tienen prioridad sin importar los años de experiencia que hayan adquirido.

Sánchez estuvo de acuerdo, y también la nueva ley.

“Veo a los que solicitan el trabajo uno a uno. Podría tener a alguien que sea el mejor calificado, del mejor lugar, pero que no tiene una certificación completa y puede que sea el apropiado. La ley ofrece flexibilidad”.

Ávila sigue la misma lógica.

“Es mejor tener un profesor de tiempo completo que se encargue de los puestos que los profesores temporales o a largo plazo (los sustitutos)”. Además, dijo, algunos de los pasantes están probablemente más calificados que algunos de los profesores con más de 20 años de experiencia.

Por el momento, Sánchez tiene sus propias propuestas cuando se trata de la legislación. “Creo que debería haber un salvavidas: un límite en el porcentaje de pasantes que pueden enseñar”.

“No es justo”, dijo Ávila, “que la mayoría esté en escuelas de bajo rendimiento”.

“Vaya a Pacific Heights; ¿están en dichas escuelas poniendo a pasantes con licencia?”

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Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

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