Traducido por Andrea Valencia

Ha llegado el final. Ike’s Place, ubicado sobre la calle 16, servirá su deliciosa salsa por última vez el día de hoy.

El restaurante de sándwiches se ha enfrentado ha quejas de los vecinos debido al ruido, la basura y grandes cantidades de gente que no permiten que sea un lugar tranquilo.

“Permaneceremos abiertos hasta la media noche. Vamos a tener una gran fiesta”, dijo el día domingo Chase Ottney, empleado del restaurante, y añadió que esperan poder vender 5,000 sándwiches en los últimos días que les quedan.

Los empleados planean dejar el lugar limpio el día martes y se mudarán oficialmente el miércoles por la mañana.

A la mayor parte de los 47 empleados de Ike’s Place se les avisó el día sábado que el restaurante de sándwiches terminó por haber perdido la batalla durante la primavera pasada cuando los vecinos comenzaron a presentar quejas. El casero del restaurante de sándwiches comenzó los procesos de desalojo en el mes de agosto, pero un trámite mal hecho le dio tiempo adicional a Ike’s Place.

“Más o menos sabíamos que esto iba a suceder”, dijo Ottney. “Simplemente, nos queremos divertir durante los últimos días”.

El distanciamiento entre Ike’s Place y los vecinos llamó la atención de varios medios de comunicación durante los últimos meses, incluyendo artículos del Wall Street Journal y el New York Times. Ike’s Place vende playeras que dicen: “Yo quiero vivir arriba de Ike’s Place”, pero otras personas en el barrio  comenzaron a usar playeras que decían “Odio Ike’s Place”.

A pesar de esfuerzos por controlar a las multitudes, Ike’s Place será desalojado oficialmente el día miércoles.

La mayor parte de las 80 personas formadas el día domingo no estaban concientes de que era uno de los últimos días del restaurante de sándwiches; otros asistieron para probarlo por última vez.

“Es ridículo”, dijo Krista Farley, cliente frecuente que viene desde el Sunset. “Estas personas viven en la ciudad. Entiendo que sea su casa, pero la calle Market está cerca. Va a haber ruido”.

Farley y su amiga Christie Nichols tildaron a Ike’s Place de ser un monumento; un lugar al que los turistas pueden ir a tomarse una foto.

“Los trabajadores han sido muy respetuosos. Hacen un intento por entenderlos”, dijo Nicholas, y añadió que mantienen a la gente formada a lo largo de la pared.

Los vecinos han ignorado tales esfuerzos, dijo Ottney.

“Trajimos música. No estamos controlando a la gente de que no coma en la calle, simplemente estamos recogiendo la basura”, dijo Ottney. “Hemos disminuido nuestra  conciencia vecinal una vez que el sheriff trajo los papeles”.

Clientes frecuentes en Ike’s Place, Christie Nichols y Krista Farley disfrutaron de un sándwich del famoso restaurante.

Algunas personas formadas en la fila se sentían tristes de que el restaurante de sándwiches fuera a cerrar, pero entendían a los vecinos.

Ike’s Place, el cual ahora mantiene locales abiertos en Palo Alto y Redwood Shores y planea abrir locales en Burlingame y Santa Rosa, está pensando abrir un nuevo local en algún lugar en San Francisco, según Ottney. Comentó que el propietario, Ike Shehadeh, esperaba poder tener un nuevo local abierto al público antes de que la sandwichería de las calles 16 y Sánchez cierre.

Por el momento, dijo Ottney, algunos de los empleados ya están en busca de nuevos empleos, pero espera por el bien de su traslado diario que Ike’s encuentre un nuevo hogar en la ciudad.

“Queremos permanecer en este barrio”, dijo. “Vamos a regresar más fuertes que nunca”.

Andrea Valencia

Andrea was born and raised in Mexico City, where she graduated as a translator/interpreter. She has been working with Mission Local since 2009 translating content for the Spanish page. Also lives in the...

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