Traducido por Andrea Valencia

Phil Jaber, propietario de Philz Coffee, claramente tuvo un sentimiento de ambivalencia en cuanto al mural pintado a lado de su local. En dicho mural, una figura empuja un carrito de compras dejando atrás a un  soldado desnudo inconciente. Algunos temas hacen referencia claramente al desmoronamiento del punto com de 2001, el año en el que el mural se pintó (el carrito de compras está lleno de monitores de computadora). Otros temas son más crípticos (el águila calva estadounidense volando en la distancia).

Es por esto que cuando Jaber realizó algunos arreglos decidió poner un espectacular de Heineken encima del mural. El mural paso de ser un comentario enigmático a dos truncados juegos de pies (debajo del espectacular) y tres cuartos de una persona desnuda (arriba). Jaber dijo que escucharía lo que el barrio tenía que decir al respecto.

Cada comentario en este sitio votó por que se quitara el espectacular y se dejara el mural. “¿La opción se trata de escoger sobre un mural extraño y un comercial repetitivo de cerveza?” escribió alguien. “Aunque me guste beber cerveza, el mural ganaría”.

El artista muralista de la Misión Sirron Norris se refirió al problema que surgió cuando un comerciante lo contrató para pintar sobre el mural de la calle 22 y Bartlett sin haber contactado primero al artista inicial. “Siento que esto va claramente en contra de las sensibilidades de los residentes de la Misión. Él debería de aprender de mi error. La gente debería recordar la historia de ese mural y no recordar que tienen que comprar cerveza”.

Pero otro comentario habló de la completa legalidad del espectacular en cuestión. “El departamento de la ciudad actúa para eliminar el graffiti tradicional y el tagging, pero no hace nada en contra de los espectaculares ilegales de cerveza, afiches de películas, etc., que contaminan el espacio visual de la Misión”, según leía.

¿Está siquiera permitido el espectacular? En el año 2002, la Proposición G, una ordenanza que prohibía todos los nuevos letreros de publicidad en general, se aceptó con el 79 por ciento del voto. De acuerdo con Jonathan Purvis del Departamento de Urbanismo de San Francisco, cada espectacular legal en la ciudad debería mostrar el nombre de la compañía que lo tiene en propiedad, un número de permiso y las dimensiones autorizadas del espectacular.

El espectacular que cubre el mural no posee un número de identificación. Tampoco el otro que se encuentra enfrente de la calle en La Parrilla. Ni el que está en las calles 24 y Bryant. Ni el de la calle Alabama y la 24. Sobre ellos florecen botellas y Lady Gaga mira con el ceño fruncido al elenco completo de “Jersey Shore” que observa desde una piscina. Son anuncios diferentes pero todos distribuidos por la misma compañía: Contest Promotions LLC, con base en la ciudad Culver. Un empleado de Contest Promotions que pidió que no se publicara su nombre dijo que la compañía opera 45 espectaculares en la ciudad.

En el mes de noviembre del año pasado, Contest Promotions presentó una demanda contra la ciudad de San Francisco alegando que el Departamento de Urbanismo había emitido más de una docena de multas en su contra. La compañía argumentó que debido a que los espectaculares están dirigidos a que los transeúntes entren a los negocios en los que se encuentran y llenen formas para entrar en un concurso legítimo se impulsaría al negocio; por lo tanto se sale del ámbito de la Proposición G.

“A menos que la Ciudad sea obligada y restringida a que se comprometa a dicha conducta”, establece la demanda, “el demandante sufrirá de daños irreparables y se le privará de los derechos constitucionales garantizados bajo las constituciones estatales y federales, y sufrirá una pérdida importante de renta, ganancia y buena voluntad”. Además, la compañía también demandará a la ciudad por sus propio cargos legales bajo la base de que “si el demandante gana esta acción, un beneficio importante se otorgará al público general”.

¿Será un beneficio significativo para los negocios locales el poner espectaculares en sus muros? Phil Jaber informó que nunca ha recibido ningún tipo de dinero por el espectacular; lo hizo como un favor para un amigo de la compañía. “No hago cosas por dinero”, dijo. “Las hago por la comunidad”.

Ninguno de los otros dueños de locales quiso decir cuánto habían recibido por permitir poner los espectaculares, pero una demanda exitosa presentada por Contest Promotions en el año 2008 contra un comerciante en Los Ángeles sugiere un depósito por $525 dólares y pagos mensuales de $175 dólares.

Un artículo publicado en el Examiner en el año pasado afirma que los anuncios sin licencia como los letreros puestos en los escaparates de lugares vacantes se venden a una fracción del costo de un espectacular con licencia. Hay otros letreros que bajo la moratoria de 2002, los nuevos letreros en la ciudad no han tenido éxito del todo.

Sin embargo, la objeción local ante el letrero de Heineken puesto afuera de Philz sí lo ha hecho. “Lo voy a quitar”, dijo Jaber. “El contrato se terminará en unas cuantas semanas. Todavía no he hablado con el señor pero le voy a hablar y le voy a decir “Tú madre te cargó en su vientre por nueve meses, pero yo quiero que quites ese letrero en dos semanas”.

“Todos ustedes se quejan muy rápido”, añadió Jaber pareciendo un poco desconcertado. “Hay espectaculares por todo el mundo. Así es como dirigen el país. Las carreteras, los edificios. Por toda la Misión”.