Traducción por Andrea Valencia

En 2002, un incendio destruyó parte de una casa victoriana de 100 años de antigüedad ubicada en la esquina de las calles 18 y Shotwell, enfrente de la Escuela St. Charles Borromeo, un edificio histórico construido en 1887.

Desde esa época, la casa victoriana ha estado destruida y ha sido un hogar para indigentes y un imán para ratas, graffiti, anuncios y arte, de acuerdo con quejas por parte de los negocios y registros públicos.

¿Por qué la ciudad no puede hacer algo al respecto? Resultar ser que sí lo hicieron –aunque lo hizo casi ocho años después de que el incendio de 2002 hubiera acabado con el edificio. Los registros muestran que los vecinos se quejan a menudo, y que la ciudad ha obligado al dueño a que arregle algunos de los problemas, pero las acciones más recientes de la ciudad –haber declarado el edificio en deterioro- puede que en realidad de pie a un cambio real. Esto podría ser un resultado, dijo la ciudad, de una nueva ordenanza para edificios abandonados la cual entró en vigor el año pasado.

“La confianza en la ordenanza es intentar hacer que la gente realice el trabajo que se necesita hacer en estas propiedades, en lugar de que sea un edificio destrozado”, dijo Bill Strawn, vocero para el Departamento de Inspección de Edificios.

Un acercamiento de la propiedad en las calles 18 y Shotwell.

Strawn dijo que, antes de que la ordenanza hubiera entrado en vigor, la ciudad contestaría a las quejas presentadas por los vecinos o la policía y tendrían que pasar por un proceso parecido para arreglar problemas que fueran poco sistemáticos. Sin embargo, no había pautas a seguir sobre cuánto tiempo le tomaría a los propietarios o cuánto costaría la reparación.

El proceso no se diseñó, y la mayor parte de las propiedades en cuestión se quedaron en el olvido. La nueva ordenanza, dijo Strawn, ofrece un marco laboral y límites de tiempo para hacer que los propietarios de edificios vacíos que tienen poco mantenimiento sean arreglados. Si los propietarios ignoran a la ciudad, se enfrentarían a una multa de $7000 dólares aproximadamente.

Hasta ahora, el departamento ha enviado cartas a 243 edificios posiblemente peligrosos o antiestéticos en San Francisco; 151 de ellos se han registrado.

Otras 34 propiedades están en violación. Los propietarios han recibido dos cartas sin haber respondido a ellas y puede que se enfrenten a una multa más costosa. Si dicha multa continúa sin pagarse, la ciudad podría imponer un embargo y prohibir su venta hasta que lidien con dicha acción legal.

El edificio de las calles 18 y Shotwell es un ejemplo de la ordenanza en acción. A principios de este año, el Departamento de Inspección de Edificios le dijo a los dueños que tenían que pagar $765 dólares para registrarlo como un edificio abandonado y arreglarlo en un año.

La estructura de múltiples unidades ha sido propiedad de Ping y Nancy Cheuk desde 1981, cuando la compraron por $128,000 dólares, de acuerdo con documentos públicos.

Fue durante la Copa Mundial de 2002, dijo Ping Cheuk, cuando sucedió el incendio. Un hombre que vivía ahí prendió la estufa o abrió la llave de gas en la parte inferior del restaurante mexicano, y después se fue al piso de arriba para ver el juego. El incendio dañó substancialmente al edificio, y ha quedó horrible desde entonces.

Lado noreste de la propiedad.

La familia Cheuk intentó arreglar el edificio en 2003, o por lo menos solicitaron un permiso para “erigir un edificio de un piso para residencia con dos unidades y un restaurante”, de acuerdo con registros públicos. Eso nunca se aprobó.

“Intenté obtener un permiso desde 2003”, dijo Ping Cheuk el día jueves por teléfono. “Todavía no tengo el permiso; simplemente hoy voy a ir a la comisión de urbanismo”.

No pudo explicar por qué le ha tomado tanto tiempo, diciendo que su Inglés no era muy bueno. Dijo que contrató a un diseñador para que se encargara de los permisos y los planos, Kung-Yuen Chiu.

Chiu dijo que la ciudad perdió los planos. La hija de Cheuk, Jeanette, escribió en un correo electrónico que la familia quería derribar la estructura actual, la cual fue construida en 1900. Sin embargo, la ciudad quiere que remodelen en lugar de que lo reemplacen, dijo Jeanette.

Los años pasaron. Después, en el mes de febrero de este año, los inspectores de edificios decidieron que era un problema que estuviera abandonado y que probablemente era un riesgo de incendio. Los inspectores vinieron, respondió Cheuk, y el edificio se convirtió en un edificio registrado como abandonado.

Hoy día, Cheuk tiene un año para arreglar la propiedad ya sea para renovar el código o para remodelar el edificio completo para uso.

“Decidimos volverlo a presentar a la ciudad”, dijo Chiu, el diseñador.

De hecho hay una solicitud de permiso enlistada en los registros de la ciudad, la cual se presentó en el mes de marzo de 2010 para “arreglar y remodelar el primer y segundo piso debido al incendio”. Enlista el intento por remodelar dos departamentos y el restaurante de la parte de abajo a un costo de $250,000 dólares.

La nueva solicitud de permiso incluye una nota que “reemplaza aquella solicitud previamente cancelada/ordenada”, la cual se presentó originalmente en 2003, un año después del incendio. Los registros muestran que dicha solicitud se extendió varias veces antes de que acabara siendo cancelada en 2008.

Mientras tanto, los registros de inspección de edificios muestran que las quejas se presentaron en 2003, 2005, 2007 y 2010 en cuanto al estado del edificio. Se estaba inclinando de manera inquietante y tenía una marquesina peligrosa. La queja de 2007 supuestamente decía que el edificio no era seguro y que había gente viviendo en él.

Ya han lidiado con dichos problemas, pero Cheuk no pudo abordar el problema de por qué el edificio no tenía información de contacto en ningún lugar del edificio, lo cual es uno de los requisitos para tener un edificio abandonado como registrado.

Chiu dijo que espera poder comenzar a trabajar en el edificio en los próximos tres o cuatro meses, dependiendo de los vecinos y el proceso de permisos.

Si el 3246 de la calle 18 se queda como está, se declarará como una molestia pública y Cheuk se enfrentará a multas más costosas.

Cuando los supervisores de San Francisco fueron los primeros en hablar sobre la ordenanza “ninguna oficina municipal tenía una base de datos que enlistara estas cosas”, dijo Strawn. El personal dijo que tenía que adivinar cuántas propiedades estaban a punto de una condición peligrosa.

Dijo también que es muy temprano como para tener suficiente información sobre cómo está funcionando el registro de edificios abandonados, y hasta ahora todavía nadie ha apelado al cargo.