Cuando Rami Husari termina de comer recoge su charola y limpia la comida de la mesa. Luego abre el bote de basura en la casa de sus papás y tira todo el desperdicio en el bote.

“No tenemos composta”, dijo Husary; “apesta”.

Pues bien, está quebrantando la ley impulsada por Gavin Newsom y puesta en marcha en octubre de 2009. La Ordenanza de Composta y Reciclaje Obligatorio le exige a los residentes de San Francisco y a negocios comerciales que separen sus residuos en composta, reciclaje y basura. Si no lo hacen se les puede multar.

Husary, quien trabaja en el Café Venice en la Misión, sabe que está quebrantando la ley pero no se preocupa por las repercusiones. Y en realidad no debería. Cuando se trata de deshacerse de la basura, la ciudad no cumple con todas las leyes.

En el caso de la Ordenanza de Composta y Reciclaje Obligatorio, la ciudad ha tenido permitido imponer multas desde que comenzó la ordenanza en 2011 pero hasta la fecha no se han emitido multas, según Kevin Drew, coordinador de cero residuos en el Departamento para el Medio Ambiente. Cuando los residentes no se preocupan por las multas o es poco práctico, algunos deciden no reciclar ni tener composta.

El Departamento para el Medio Ambiente trabaja con el Departamento de Obras Públicas y el Departamento de Salubridad para castigar a los graves infractores de la ordenanza, pero actualmente sólo emiten multas de $100 dólares a aquéllos que niegan servicio terminantemente —un requisito que data antes de la ordenanza obligatoria. Durante la campaña “Spruce Up by Sun Up” de cinco meses impulsada por el Departamento de Obras Públicas, la cual terminó en febrero, más de 800 negocios y propiedades residenciales recibieron citatorios por no tener servicio de basura.

“No estamos tratando de ser la policía del reciclaje”, dijo Drew; “mucho de lo que hemos hecho es educar”.

Hasta ahora, el Departamento para el Medio Ambiente ha trabajado con más de 75,000 residentes y 1,000 negocios para poder volver a estar al tanto con la ordenanza de reciclaje, dijo Friday Apaliski coordinador de difusión.

Y es posible que esté funcionando. San Francisco desvía de los tiraderos el 78% de sus residuos, según Drew. La cantidad de materiales para composta que se recabaron ha aumentado de 350 toneladas por día a casi 600 desde que la ordenanza entró en vigor en 2009.

Incluso antes de eso, San Francisco se centró en producir cero residuos. En 2002, la ciudad estaba por encima de la tasa de desvío que impone el estado (50%) gracias a la legislación impulsada por Tom Ammiano, quien entonces era Presidente de la Junta de Supervisores y quien impuso la meta de desvío al 75% para el año 2010 —la cual se logró.

Hubo varios factores que contribuyeron al éxito de la legislación: la ciudad brindó botes para reciclaje y composta a más hogares, brindó incentivos económicos a los hogares para reducir el tamaño de botes de basura así como a compañías de recolección para que alcanzaran las metas de reciclaje.

En 2006, la ciudad comenzó a dar mayores incentivos a negocios al haberles otorgado aplazamientos de hasta un 75% en sus cuentas de basura por reciclaje y composta. Para 2010, 12,000 cuentas comerciales aprovecharon el reciclaje y casi 6,000 hicieron composta, de acuerdo con el Departamento para el Medio Ambiente.

No obstante, con la meta en mente de cero residuos Newsom pidió que la composta y el reciclaje fuera obligatoria.

Muchos residentes, como Husary, continúan ignorando la ordenanza de Newsom. Alrededor de 440,000 toneladas de basura siguen un trayecto a los tiraderos cada año —dos tercios de lo que se podría hacer composta o reciclaje, dijo Apaliski. Dicha cifra se compara con las 594,660 toneladas que se enviaron a los tiraderos en 2008, según la Junta de Manejo de Desperdicio Integrado de California.

Cuando se les facilita, los residentes cumplen con la ley.

“No cabe duda de que reciclamos y tenemos composta”, dijo Anna Fusco mientras estaba sentada en los escalones afuera de su casa sobre la calle Valencia; “la ciudad nos dio todos esos botes, así que tiene sentido que lo hagamos”.

Sin embargo, cuando no es fácil las cosas son diferentes.

Cuando Fusco está lejos de casa y tiene reciclaje que tirar, lo hace en un bote de basura si es el único bote cerca. Y tampoco ayuda el hecho de que la ciudad carezca de suficientes botes de basura, agregó, ya que para algunos la baja cantidad de botes de basura significa que hay más basura en la calle.

Afuera de sus hogares, los residentes recogen mucho del desperdicio para composta o reciclaje en establecimientos de comida, los cuales así como los residentes están obligados a reciclar y a tener composta. Los negocios que ofrecen opciones de comida para llevar deben tener envases desechables apropiados a disposición de los clientes.

No obstante, Apaliski precisó que su departamento se centra en hacer que los restaurantes reciclen y tengan composta en la cocina; además, están tratando de hacer que los negocios hagan lo mismo en la entrada de los locales.

Muchos negocios en la Misión declararon separar los materiales en la parte trasera, y que los clientes pueden preguntar si desean que se reciclen sus materiales. Pero, cuando los clientes no ven botes diferentes, muchos simplemente se deshacen de lo reciclable.

“Algunos no preguntan”, dijo Jackie, empleada en Café La Boheme.

Del otro lado del Café Venice, Husary insiste en que los negocios tengan el reciclaje en la parte de atrás, pero el bote enfrente del local está lleno de reciclables y basura, y aunque reciclan, sólo lo hacen porque es obligatorio.

“Antes, la verdad no reciclábamos los vasos de papel”, dijo Husary; “es ridículo… ¿qué va a pasar en 40 años si no lo hacemos? ¿A quién le importa?”

Los infractores de la ley obligatoria no temen las repercusiones. Drew precisó que el Departamento para el Medio Ambiente tiene un personal que revisa los botes y deja “notas cariñosas” a los infractores aunque sólo sean tres o cuatro personas.

Asimismo, Drew precisó que dependen del personal del servicio de basura de San Francisco (Recology, por su nombre en inglés), el cual hace los trayectos a diario para ubicar a los graves infractores. Incluso así, el director de relaciones públicas de Recology, Robert Reed, precisó que Recology no denuncia a los clientes a la ciudad por el separo inapropiado de desperdicio. La compañía tampoco denuncia a los clientes que no pagan las cuentas de basura, y la ciudad puede imponer un embargo preventivo en la propiedad de los infractores.

Aunque hacer cumplir la ley parece ser increíblemente difícil, el Departamento para el Medio Ambiente y Recology creen que sus esfuerzos de difusión están funcionando. Los miembros del personal de las dos instancias asisten a reuniones comunitarias para hacerle ver a los residentes la importancia de la composta y el reciclaje.

Reed precisó que los recolectores de basura de Recology intentaran hablar con los infractores en sus trayectos. Asimismo, Recology ofrece 20 programas diferentes de reciclado, los cuales enlista en su sitio en línea, incluyendo un servicio para recoger muebles de las aceras.

Todos los negocios contactados por Mission Loc@l declararon reciclar y tener composta. No obstante, algunos residentes de la Misión, quienes siguen tirando muebles y basura en la acera, no han entendido el mensaje y hacer que tengan composta y reciclaje es un asunto por separado.

“La Misión es en gran parte un negocio en el que no hay suficiente difusión como podríamos tener”, declaró Drew al explicar que los esfuerzos de difusión se han centrado en Chinatown.

“Pero lo que hemos visto en general es que no es difícil que la gente separe su basura. La mayor parte de la gente lo hace”.

Mientras que la amenaza de acción legal es mínima, para muchos residentes de la Misión la difusión está funcionando.

“Ni siquiera sabía que era obligatorio”, dijo Mira Carberry, de 27 años de edad, residente de la Misión; “pero tener reciclaje y composta reduce la cantidad de desperdicio que va a los tiraderos, y eso es muy importante”.

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Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

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