Traducción por: Neus Valencia

Hay una razón por la que los activistas de color han presionado constantemente para que se aumenten las pruebas de COVID-19 en el sector sureste de San Francisco.

En esa zona es donde viven los más vulnerables al virus: negros, latinxs y trabajadores de bajos ingresos. Y recientemente, dos médicos de la UCSF (Universidad de California en San Francisco) presentaron datos que lo corroboran.

“Las tasas aquí en la parte este de la ciudad generalmente exceden en diez veces a las de la parte oeste” dijo la Dra. Kirsten Bibbins-Domingo, vicedecana de salud poblacional y equidad en salud de UCSF. Alrededor del 31 por ciento de los casos de la ciudad están en este sector, como hemos informado anteriormente.

La doctora presentó los hallazgos que ella y la Dra. Margot Kushel publicaron en un artículo de opinión de Los Angeles Times (haga clic aquí para consultarlo) este fin de semana donde señalan cómo los trabajadores esenciales están siendo confrontados desproporcionadamente con el virus.

“La pregunta es, ¿cómo alineamos los recursos con la necesidad?” se pregunta la doctora Bibbins-Domingo. “Reconozcamos que hay comunidades que tienen una mucho mayor transmisión y, por lo tanto, muchos más enfermos y muertos, y además se enfrentan a desafíos adicionales por la crisis económica”.

Bibbins-Domingo considera que las necesidades de los residentes y trabajadores, que son positivos por COVID, tienen que ver con la realización de pruebas, el rastreo de contactos y el apoyo financiero. La ciudad se está encargando de esto último a través del programa Right to Recover program, que ofrece hasta cuatro semanas de salario mínimo a los trabajadores que deben estar en cuarentena después de dar positivo.

La doctora considera que el importante esfuerzo, que durante tres semanas hicieron la UCSF junto con el Grupo de Trabajo Latino para hacer pruebas a los trabajadores de la Plaza del BART de la calle 24, ha “indicado claramente la necesidad de más pruebas”.

“En términos generales, San Francisco es la ciudad que hace más pruebas; sin embargo, varios académicos han propuesto que la ciudad debe supervisar los datos con mayor atención y debe comprometerse a realizar aún más pruebas de fácil acceso en las áreas donde hay mayor tráfico de personas, incluyendo la Misión”, dijo Bibbins-Domingo.

Necesitamos tener una visión más clara de los impactos dispares entre los residentes y trabajadores de San Francisco, esto significa observar los datos con mayor atención y no depender únicamente de los datos de todo el condado, indicó la doctora.

La reapertura del estado depende en gran medida de los conteos de casos individuales de los condados. Sin embargo, Bibbins-Domingo argumenta que esto ignora cómo algunas ciudades o vecindarios de un condado poseen profundas desigualdades que hacen que una población esté en mayor riesgo que la otra, al igual que con las partes este y oeste de San Francisco.

“Y sin embargo, el criterio para abrir nuestro condado, así como todos los condados, es un promedio entre los dos”, dijo Bibbins-Domingo.

Un aspecto esencial para realizar pruebas, comentó la doctora, es también tener rastreadores de contacto que sean cultural y lingüísticamente competentes.

Con ese fin, el Departamento de Salud Pública publicó recientemente una convocatoria para contratar a otros 30 rastreadores de contacto bilingües y ha comenzado a capacitar a algunos en las organizaciones de bienestar de la comunidad.

El Dr. Darpun Sachdev, que dirige las actividades de rastreo de contactos del Departamento de Salud Pública, dijo en una entrevista con Mission Local que tener un personal profesional de rastreadores de contactos bilingües es “absolutamente esencial para tener éxito”.

En la actualidad, la ciudad cuenta con alrededor de 200 rastreadores de contactos, una disminución del número más alto de 276 a principios de este verano. Pero es una fuerza más estable, dijo Sachdev, porque muchos de los primeros rastreadores de contacto eran voluntarios y estudiantes que ahora han retomado sus actividades cotidianas.

Actualmente, los rastreadores de contactos están logrando contactar a alrededor del 77 por ciento de los contactos de una persona positiva por COVID, y de esos, alrededor del 40 al 50 por ciento se realizan la prueba dentro del período de cuarentena, dijo Sachdev. Estimó que alrededor del 8 por ciento de éstos dieron positivo.

Aún así, es posible que las pruebas y el rastreo de contactos sólo tengan una eficacia limitada cuando el recuento de transmisión es demasiado alto, dijo Bibbins-Domingo.

Si bien las organizaciones de la ciudad y de la comunidad se esfuerzan por movilizar recursos, los trabajadores de bajos ingresos, los negros y los latinxs siguen soportando la mayor carga tanto en San Francisco como en todo el estado.

Una de las principales razones por las que los negros y latinxs siguen siendo afectados de manera desproporcionada por la enfermedad y mantienen las tasas de transmisión más altas se relaciona con el hecho de que la mayoría tiene trabajos con bajos ingresos. Un estudio de la Universidad de California en Berkeley encontró que el 63 por ciento de los trabajadores con bajos ingresos de California son negros y latinos.

“La inseguridad económica es un motor que obliga a la gente a salir a trabajar, incluso si están enfermos o si otros miembros de la familia están enfermos”, dijo Bibbins-Domingo.

Los latinxs constituyen el 15 por ciento de la población de San Francisco y casi el 50 por ciento de los casos de COVID, mientras que en todo el estado constituyen el 35 por ciento de la población y el 60 por ciento de los casos de COVID. Los negros constituyen el 5 por ciento de la población de la ciudad y representan el 11 por ciento de las muertes por COVID.

Durante meses, los líderes de la comunidad latina y negra han abogado para que se hagan más pruebas en la parte sudeste de la ciudad.

Los sitios de prueba provisionales como el del BART y el de Resource Hub son resultados directos de esos esfuerzos.

Uno de los organizadores del sitio provisional de la calle 24, Jon Jacobo, lo reiteró a Mission Local durante la primera semana de operaciones del sitio.

“Seguir los datos”, dijo Jacobo sobre el sitio. “En realidad, esto está dirigido a los trabajadores esenciales, particularmente en la comunidad latina. El sector sureste: la Misión, Bayview, Excelsior: si nos enfocamos en eso, bajaremos la tasa de transmisión del resto de la ciudad”.

Otros barrios de este sector son Visitacion Valley y Sunnydale, donde los líderes de la comunidad también lanzaron sitios de pruebas y rastreo de contactos.

A pesar de que se han hecho numerosas solicitudes, el gobierno de la ciudad aún no ha informado los datos de las pruebas por sitio o incluso por barrio.

Los datos del sitio de pruebas del BART aún no están disponibles, pero serán publicados por la UCSF y el Grupo de Trabajo Latino.

Mientras tanto, Bibbins-Domingo dijo que el programa piloto demostró que existe un fuerte deseo de que se realicen pruebas en las comunidades de alto riesgo con la mayor conveniencia posible. El sitio intentó realizar pruebas rápidas para los trabajadores esenciales que iban o venían del trabajo y se realizaron citas gratuitas, lo que podría servir de modelo para futuros sitios de pruebas de la ciudad en zonas de alto riesgo con trabajadores de bajos salarios.

Bibbins-Domingo dijo, “¿Cómo nos aseguramos de que nuestras estrategias: la realización de pruebas, el rastreo de contactos y el apoyo durante el aislamiento y la cuarentena realmente coinciden con la necesidad en estas comunidades?”