Traducción por: Neus Valencia

Antes de que la pandemia del coronavirus obligara a cerrar las escuelas públicas de San Francisco a mediados de marzo, el hijo de 11 años de Jashlyn Canon era víctima de acoso frecuente. El tímido y tranquilo alumno de quinto grado sufría de tanto estrés y ansiedad que todos los días cuando regresaba de la escuela se dormía por dos horas antes de poder levantarse a hacer tareas.

El hijo de Canon, quien no quería que se publicara su nombre, comentó que ha sufrido de acoso durante alrededor de tres años en el Programa Bicultural Bilingüe Japonés de la Escuela Primaria Rosa Parks. Es una escuela pequeña, y los profesores ya han tenido que separar a los grupos de niños que son acosadores, pero esto no ha sido de mucha ayuda.

Según Canon “él ya quería darse de baja de la escuela”. No obstante, el cambio a la enseñanza en línea ha hecho una gran diferencia, porque ahora puede no estar en el mismo salón ni en el mismo patio de recreo que los niños que lo acosaban. “Todavía sufre de ansiedad, pero ahora ha sentido un gran alivio”.

Mientras que los padres de todo San Francisco (y de todo el país) se han esforzado por seguir trabajando diario al mismo tiempo que tienen que supervisar la transición de sus hijos a la enseñanza a distancia, algunos padres de los niños acosados, y los propios niños, han descubierto el lado positivo de todo esto. La mayor parte del tiempo, los profesores pueden supervisar mejor a los estudiantes durante las clases virtuales, lo que hace más difícil que los niños acosadores se burlen o lastimen a sus compañeros.

Nina Kaiser, que dirige Practice San Francisco, un centro de psicología y bienestar para niños y familias en Cow Hollow, dice que ha notado un alivio similar entre sus pacientes. Trabaja con familias de toda la ciudad con niños que asisten a las escuelas públicas y privadas de San Francisco.

“El entorno físico es una parte importante para que ocurra el acoso escolar”, dijo Kaiser. Esto es especialmente cierto entre los niños desde kínder hasta quinto grado, porque en general todavía no tienen redes sociales. “En una clase en línea no puedes hacer comentarios malintencionados y salirte con la tuya. No sucede como en el patio de recreo donde no hay supervisión o hay menos supervisión”.

El cambio a la enseñanza a distancia ha llegado poco después de que la reportera del San Francisco Chronicle, Heather Knight, empezara a descubrir que hay un acoso escolar descontrolado en la Escuela Intermedia Aptos. En su reportaje se muestra que, aunque los profesores y el personal hacen lo que pueden para frenar el comportamiento hostil entre estudiantes, a menudo están abrumados por la situación y no tienen apoyo.

Antes de fundar Practice SF, Kaiser trabajó en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad de California, donde una de sus funciones era enseñar a los consejeros del Distrito Escolar Unificado de San Francisco cómo realizar intervenciones basadas en la evidencia relacionada con el acoso escolar.

“Me parece que el distrito lo está intentando”, dijo Kaiser. “Pero es muy difícil supervisar las interacciones sociales entre los niños, especialmente cuando los niños están motivados para que las cosas sucedan de manera desapercibida”.

La vocera del SFUSD, Laura Dudnick, dijo que cuando hay casos de acoso escolar, las escuelas locales trabajan para “intervenir y educar”, en lugar de castigar a los estudiantes acusados de causar daño. El objetivo es cambiar el comportamiento de los niños que intimidan y dejar que las víctimas hablen de las formas en que han sido lastimados.

El hijo de Canon pasó por estos procesos de intervención con algunos de sus acosadores, pero al final nada cambió. “Las prácticas ‘restaurativas’ han enseñado a los acosadores a fingir una disculpa y volver al mismo comportamiento, mientras que evitan que las figuras de autoridad puedan imponer consecuencias”.

Kaiser estuvo de acuerdo en que estos enfoques son “muy buenos en teoría, pero que en la práctica pueden fracasar”; asimismo, terminan por enviar un mensaje mixto a los niños victimizados con respecto a quién tiene la responsabilidad de resolver la situación, y quién los cuida. Podría funcionar bien en situaciones en las que los niños son igualmente responsables del comportamiento inapropiado, “pero si se trata de uno o más niños que están victimizando a otro, parecería mejor intervenir de manera administrativa”.

Aunque los niños más pequeños están experimentando un descanso del acoso escolar, los estudiantes adolescentes de primarias y secundarias podrían estar experimentando el mismo acoso o más, ya sea por medio de redes sociales o mensajes de texto, señaló Kaiser.

El SFUSD ha ampliado sus programas de “aprendizaje socioemocional” en los grados 6 al 12, y ofrece un plan de estudios llamado Second Step y grupos de apoyo llamados Bounce Back, comentó Dudnick. Estos programas, junto con las clases de ciudadanía digital y ciberacoso, se han vuelto aún más importantes ahora que todo el aprendizaje se lleva a cabo en línea.

Canon se siente aliviada al ver que su hijo puede relajarse estudiando en línea, y Kaiser dice que sus pacientes más jóvenes prefieren mucho la escuela en línea.

“Incluso si no les gusta la parte académica… les encanta poder estar en casa”, dijo Kaiser. “Y estar en casa es más tranquilo porque no hay oportunidad para que sus compañeros de clase digan y hagan cosas malas”.