Rodeados entorno a una pancarta en la sala del arcoiris en el Centro LGBT, Olof Hansen, residente de San Francisco desde hace veinte años, escribió en un pizarrón: “Final de la ruta F, hacia Castro”.
A su izquierda, una multitud de entusiastas del ciclismo desde hipsters al hombres de negocios colocaron pequeñas calcomanías verdes en el mapa del Distrito de la Misión, Hayes Valley, el Castro y Mission Bay para indicar los lugares en donde les gustaría ver estaciones para el próxima programa de alquiler de bicicletas en el área de la bahía.
“Ooo, ¡pongan un arcoiris! En Folsom y la calle 14”, dijo una voz de entre la multitud.
Durante una jornada de puertas abiertas presentada por la Oficina de Transporte Municipal de San Francisco a principios de este mes cincuenta personas se movían de pancarta en pancarta para expresarse y escribir en notas sus opiniones sobre la etapa final en San Francisco del programa piloto de alquiler de bicicletas en el área de la bahía. El programa traerá 150 bicicletas azules y 15 estaciones al Distrito de la Misión, Hayes Valley, el Castro y/o Mission Bay para principios de 2014. Actualmente hay 350 bicicletas y 35 estaciones que residen enfrente del Distrito Financiero y SoMa, como parte del programa regional que comenzó el 29 de agosto de 2013.
Entonces, ¿qué querían las personas reunidas?
“Más bicicletas y lugar [para estacionar las bicics]”, y “más carriles para ciclistas” eran oraciones que acaparaban el pizarrón de sugerencias mientras que las pequeñas calcomanías verdes indicaban estaciones de bicicletas deseadas en centros como los de la calle 16 y Misión y las calles 18 y Dolores.
Y, ¿qué fue lo que les gustó?
“El diseño es agradable, sólido. Hace que uno ande en el bicicleta erguido, lo cual promueve un trayecto seguro, más lento y más responsable”, dijo Luke Stewart al poner en una nota “¡trayecto cómodo!”
Desde 2006, San Francisco ha visto un aumento del 71 por ciento en gente que anda en bicicleta, en particular en barrios donde instalaron la última parte del programa piloto.
Los comentarios de la reunión del miércoles pasado son solo “un punto adicional de información”, dijo Heath Maddox, director del programa de alquiler de bicicletas del área de la bahía. Estos comentarios se combinarán con cientos de sugerencias recabadas por la Oficina de Transporte Municipal que recibió desde que lanzaron el programa.
El piloto tiene como objetivo traer un total de 1,000 bicicletas y 100 estaciones a San Francisco, Redwood City, Mountain View, Palo Alto y San José, la mitad de las cuales estarán en San Francisco. Después de lanzar el piloto con 700 bicicletas en las cinco ciudades, 350 de las cuales se colocaron en San Francisco, el último despliegue de bicicletas de la Oficina de Transporte Municipal completará el último tramo del despliegue en San Francisco.
Además del interés de la comunidad, los factores como las colinas, la vinculación a la red de carriles para ciclistas en la ciudad, la edad promedio de residentes del barrio, la densidad de trabajos en venta al menudeo, lugares apropiados para estacionar las bicicletas, así como la anchura de la calle son cosas que tienen que considerarse en las decisiones que se toman al momento de desplegar las estaciones.
Sin embargo, la densidad de las estaciones parece estar al fondo de la mayor parte de los programas exitosos de alquiler de bicicletas, con el índice mágico de una estación por cada 2.5 o 3.5 cuadras, dijo Maddox.
El paradigma de la densidad se origina del éxito del alquiler de bicicletas en Paris, el cual es el programa más grande de alquiler de bicicletas aparte de China. El programa lanzado en 2007 y conocido como Vélib, el programa de alquiler de bicicletas de Paris ha tenido un éxito fenomenal al colocar una estación cada 900 pies de distancia (el índice mágico) y ahora se considera el punto de referencia de la industria.
Al poner un esfuerzo en lograr el éxito, la oficina de transporte ha empleado el índice mágico en el diseño del piloto, razón por la cual el lanzamiento inicial solo sucedió en un área concentrada. El último despliegue solo consideró a algunos barrios dentro de un trayecto cercano a estaciones existentes de alquiler de bicis.
Aunque la densidad de estaciones es crítico para el éxito, también significa que muchos otros barrios en San Francisco serán excluidos del programa de alquiler de bicis, al menos por el momento.
Preocupada porque el programa de alquiler de bicis nunca llegue a las puertas del Inner Richmond, Catherine Adams se desahogó mientras estaba enfrente del pizarrón de sugerencias:
“Lo mejor del programa de alquiler de bicis es no tener que preocuparse de que te roben la bicicleta”, dijo Adams. Pero, ese beneficio es obsoleto si nunca puede andar en bicicletas desde y hacia Richmond.
El verdadero beneficio, dijo, es el acceso a nivel municipal. “De otra manera, el alquiler de bicis tiene una utilidad limitada”.
Kevin Dolan, secretario para el Comité Consejero de Ciclismo en San Francisco, estuvo de acuerdo.
“El despliegue fue mucho más pequeño que el programa de la ciudad de Nueva York. Estamos preocupados de que no haya suficientes bicicletas para crear el suficiente interés”.
El programa de alquiler de bicis de la ciudad de Nueva York comenzó el 27 de mayo de 2013 con 6,000 bicis en el área de Lower Manhattan y Brooklyn Heights a Clinton Hill, lo que liberó 17 veces más bicis que el lanzamiento inicial en San Francisco en un área que tiene aproximadamente un millón de personas y que es aproximadamente nueve veces más pequeña. La población actual de San Francisco es de 825,863.
Pero para algunos, el éxito va más allá de los números: los entusiastas del ciclismo como Dolan creen que un despliegue de alquiler de bicis exitoso será el catalizador en las crecientes protecciones para ciclistas en la ciudad.
“Si funciona, podría poner presión para una mejor infraestructura de ciclismo” dijo Dolan.
El mecánico de alquiler de bicis, Adam Titone, estuvo de acuerdo. Al colocar estaciones de bicicletas cerca de carriles preexistentes, como el Wiggle o en la calle Market, el alquiler de bicis alienta ciclovías más seguras en toda la ciudad.
Aunque idear dónde colocar la siguiente ronda de estaciones de bicis del programa piloto fue la preocupación esencial de la reciente jornada a puertas abiertas, expandir el alquiler de bicis más allá del programa piloto depende de financiamiento, el cual todavía no se ha logrado.
“Necesitamos millones de dólares para hacer esto apropiadamente”, dijo Maddox, cuya meta es expandir el programa a 3,000 bicis y 300 estaciones dentro de San Francisco.
El financiamiento de $11.2 millones de dólares para el programa piloto del área de la bahía provino de una mezcla de fondos federales y locales, en su mayoría del programa de Moderación de Embotellamientos y Mejora de Calidad del Aire ($7.1 millones) y del Fondo de Transporte para Aire Limpio ($2.8 millones)
A nivel regional, el piloto ha aportado más de $200,000 desde que comenzó, en gran parte por los $9 al día y los $88 de membrecía anual que le cobra a los pasajeros ciclistas. Aunque esta ganancia se regresará a las operaciones y mercadotecnia, el programa todavía no es autosustentable y necesitará dinero adicional para crecer.
Al seguir los pasos del alquiler de bicis de Nueva York, el cual está patrocinado por Citibank, el programa de alquiler de bicis del área de la bahía está buscando un patrocinio comercial para expandirse, dijo Tom Flanigan, vocero del Distrito de Administración de Calidad del Aire del Área de la Bahía.
Aunque la Oficina de Transporte Municipal es un jugador clave en el programa de alquiler de bicis de la ciudad, el Distrito de Administración de Calidad del Aire del Área de la Bahía maneja el programa regional en su totalidad, el cual incluye administrar las finanzas y asegurar financiamiento. Alta, una compañía privada que opera alquiler de bicis en siete ciudades estadounidenses, asigna bicicletas, estaciones y personal que mantienen el programa funcionando.
Aunque Maddox tiene altas esperanzas de que haya fondos de financiamiento de hasta $20 millones a través de patrocinadores o subsidios federales para lograr su sueño de 3,000 bicicletas azules en las calles de San Francisco, añadió que “eso puede tomar tiempo”.
Las solicitudes de subsidios, encontrar patrocinadores y negociar con varios socios de alquiler de bicis está lejos de ser un trayecto rápido.

