Cinco familias que han denunciado a sus hijos como desaparecidos, incluyendo a un muchacho que vivía en el Distrito de la Misión, quieren que los funcionarios municipales consideren el 21 de mayo como un día para recordar a las personas desaparecidas en San Francisco.

El sábado pasado, los parientes de los desaparecidos se reunieron para una vigilia realizada en el Music Concourse del parque Golden Gate para llamar la atención a los casos de sus hijos.

“No podemos encontrarlos a menos de que la gente sepa que están desaparecidos”, dijo Lynn Ching ante un público de 200 personas. Ching es la madre de Sean Sidi desaparecido el 21 de mayo.

Los padres de los “Cinco de California”, como se le conoce a los muchachos desaparecidos, hablaron ante una multitud entre breves de música de blues. La vigilia se hizo para llamar la atención de los transeúntes para promover la concientización.

Shawn Dickerson, de 24 años de edad, desapareció el dos de diciembre de 2011. Dickerson vivía en la Misión y no se le ha visto desde que se fue a trabajar esa mañana.

Jackson Miller, quien hoy tendría 23 años de edad, proveniente de Cupertino, desapareció el 15 de mayo de 2010. Miller dejó su auto, identificación y billetera en el estacionamiento del puente Golden Gate. Según sus padres, se le ha visto a Jackson en San Francisco. Antes de que desapareciera, sus padres explicaron que Miller estaba cambiando de un tipo de medicina ansiolítica a otra.

Cameron Remmer, ahora 31 años de edad, de Carlsbad, California desapareció el seis de octubre de 2011 mientras estaba de visita en San Francisco. El Departamento de Policía de San Francisco denunció a Remmer como desaparecido en Halloween de ese mismo año pero fue un caso de identificación equivocada. No se le ha visto a Remmer desde entonces, según sus padres de familia.

Crishtian Hughes, de 20 años de edad, desapareció el siete de febrero de 2013 mientras visitaba a un amigo en el barrio de Ingleside en San Francisco.

Sean Sidi, de 19 años de edad, del barrio Bernal Heights, desapareció el 21 de mayo de 2013. A principios de ese año, Sidi padeció una lesión cerebral traumática que, de acuerdo con sus padres, lo pone en grave riesgo. Si lo encuentran, las autoridades tendrán que brindarle un cuidado médico urgente.

El 21 de mayo será un día para recordar a los desaparecidos

El día después de que Sean Sidi no llegó a su casa, Lynn Ching, quien es abogada, llamó a su amiga Elizabeth Prehn, estudiante de derecho, para que le ayudara. Prehn, de 36 años de edad, ha participado de muchas maneras, en particular en trabajar con la fundación John Burton para Niños Sin Hogar, una organización con base en San Francisco partidaria en el alojo temporal adoptivo para jóvenes sin hogar en California para poder crear una resolución y presentarla ante la Junta de Supervisores.

“La resolución hará que el 21 de mayo sea un día para recordar a los desaparecidos para poder concientizar de su situación, el impacto que estos desaparecidos tienen en las vidas de los residentes de San Francisco, sus familias e historia”, dijo Prehn.

Prehn ha estado trabajando con la oficina del supervisor David Campos del Distrito 9 para presentar la resolución; además, pidió que el público le pida a sus supervisores que lo respalde.

Adultos difíciles de encontrar

“Cada vez más, me di cuenta de que hay mucha gente desaparecida que está en plena vista”, dijo Prehn. “San Francisco tiene una vasta historia de estas personas”.

De acuerdo con el Centro Nacional de Información de Delitos, a finales de agosto había 1.376 casos activos de personas desaparecidas en San Francisco y 20.098 casos activos de personas desaparecidas en California.

“Como ya son mayores de 18 años, no está claro si desean estar desaparecidos voluntariamente o no”, dijo Prehn. “No hay recursos a menos de que se sospeche que ha habido algo sucio o una condición médica urgente”.

Las familias tienen una gran frustración.

Trisha Brucker, la madre de Dickerson, declaró que la policía de San Francisco trató el caso de su hijo como una billetera perdida.

La policía no rastreó el teléfono de Dickerson, ni revisó el uso de su número de seguro social, de acuerdo con Brucker. “Debemos tratar a todos nuestros adultos, hombres o mujeres, como si fueran más que una billetera”, dijo.