Michael Meadows, owner of La Movida, gives a tour of his wine bar and community kitchen. Photo by Daniel Hirsch.

La calle 24 vio la llegada de La Movida, un restaurante y barra de vinos, que tuvo una inauguración preliminar este fin de semana. Los propietarios de La Movida esperan que se convierta en más que tan solo un restaurante: una incubadora para aspirantes a chef. Además, rentarán la cocina una noche a la semana para pop-ups. Como el nuevo letrero en el escaparte lo dice: La Movida es una “cocina de la comunidad”.

El propietario Michael Meadows reconoce que la confluencia de las palabras “barra de vinos” y “comunidad” creará escepticismo. De hecho, ya ha respondido a algunas críticas antes de que su restaurante abriera oficialmente.

“Sé que me voy a meter en aprietos”, dijo Meadows. “En mi página de Facebook la gente decía que era arrogante llamarse una cocina de la comunidad”.

Sin embargo, Meadows ve una necesidad de espacio fiable de cocina para la gente que está comenzando en el negocio del restaurante. Como voluntario desde hace tiempo para Forage SF, una organización que tiene eventos culinarios y que hace poco abrió un espacio compartido de cocina, conoce a muchos aspirantes a restauranteros y descubrió que incluso los grandes chefs batallan con abrir restaurantes.

Los cálculos de La Cocina, una organización sin fines de lucro incubadora de negocios para empresarios de bajos ingresos, coloca el costo promedio de comenzar un nuevo restaurante en San Francisco en tanto como $750,000.

“Un reto muy común es el encontrar un espacio, algo que sea consistente, mientras encuentran lo que necesitan hacer para comenzar un negocio”, dijo Meadows.

El año pasado, Meadows, excapacitador corporativo para Planet Hollywoon y Olive Garde, encontró lo que estaba buscando en lo que solía ser el espacio de El Delfín.

Los propietarios de El Delfín se estaban jubilando y querían vender, así que Meadows aprovechó la oportunidad. Al haber pasado muchos fines de semana en la Misión viendo a su hijo jugar fútbol en el cercano parque Garfield, opina apreciar la personalidad del barrio.

“Lo que me gusta mucho de la Misión es que hay una intersección de la gente”, dijo Meadows.

Tres meses de renovaciones llegaron con retos, con todo y la decisión de demoler los antiguos murales que estaban en el interior. Los murales, que envolvían las cuatro paredes del comedor de El Delfín y que se desarrollaron hace muchos años, presentaban representaciones vívidas y coloridas de la historia de Latinoamérica.

“Mucha gente vino a quejarse”, dijo Meadows. “Pero este es un edificio de la época de 1890; simplemente teníamos que hacer algo”.

Los murales estaban manchados y agrietados de años de exposición y sin una cubierta de terminado. Meadows consultó a Susan Cervantes, directora ejecutiva de Precita Eyes, sobre restaurarlos, pero a fin de cuentas decidió no hacerlo. Parte de la pared del mural tendría que haberse eliminado para hacer que los baños fueran accesibles a personas en sillas de ruedas, dijo.

“Lamento ver desaparecer los murales porque creí que eran únicos y diferentes de otros murales en el barrio”, dijo Cervantes.

Para conservar parte de la presencia de los murales en la nueva decoración, Meadows tomó fotografías de gran formato. Una mesa en La Movida ya tiene algunas imágenes de los viejos muros y Meadows tiene planes de incluir otras partes de los murales en el restaurante.

Seis noches a la semana, La Movida tendrá una barra de vinos que servirá pequeños platos creados por Michael Mauschbaugh, de la cocina pop-up Sous Beurre. El menú incluye artículos como platillos de jamones y embutidos, panes sin levadura y chorizo fritos a un precio que varía de entre $5 a $11. La barra tendrá vinos de Berkeley y Oakland y cervezas preparadas localmente como Speakeasy y Almanac.

Asimismo, Meadows espera que La Movida desarrolle las relaciones con organizaciones locales sin fines de lucro y grupos de la comunidad, y mencionó escuelas locales vocacionales como Mission Girls y La Cocina como posibles socios del espacio.

“Creo que es algo muy agradable ofrecer espacio de cocina”, dijo Leticia Landa, directora de programas y desarrollo en La Cocina. “Pero para nosotros, nosotros trabajamos muy duro para encontrarle a la gente espacios permanentes, para construir ventas consistentes, y comenzar restaurantes… Como con los departamentos, se está haciendo más difícil hacer eso”.

Landa espera ansiosa a que cuando La Movida abra tenga eventos para la comunidad, pero también expresó confusión sobre la naturaleza de la comunidad que espera servir: “No sé cómo están definiendo comunidad. ¿A qué comunidad le están sirviendo y promoviendo?”

Para un vendedor de comida en el barrio, La Movida ya ha ofrecido un servicio valuable en compartir su cocina.

Jeff Mason, propietario de Pal’s Takeaway, la gran elogiada sandwichera, hace poco se tuvo que mudar de Tony’s Market, su hogar por muchos años, cuando el propietario quiso expandir su tienda. En lugar de abrir su propio local, Mason decidió vender sus sándwiches en La Movida durante las horas del almuerzo.

A Mason le gusta trabajar en una cocina completa de restaurante con una freidora, horno y lugar para invitados. “Ahora puedo hacer más cosas”, dijo. “Es agradable ver que la comida sale en platos”, agregó, “pero ahora tenemos que recoger las mesas”.

La Movida, en el 3066 de la calle 24, está abierto para almuerzo entre semana. El restaurante y barra de vinos tuvo una inauguración preliminar el 19 y 20 de julio.

Follow Us

Daniel Hirsch is a freelance writer who has been living in the Mission since 2009. When he's not contributing to Mission Local, he's writing plays, working as an extra for HBO, and/or walking to the top of Bernal Hill.

Leave a comment

Please keep your comments short and civil. We will zap comments that fail to adhere to these short and very easy-to-follow rules.

Your email address will not be published.