Tribunales Comunitarios Ejercen Justicia

Dos rateros, un ‘chulo’, alguien que orinó en público y dos personas que tiraron basura, se presentaron al Centro Comunitario Centro Latino ubicado en la calle 15. Dos horas después, se fueron.

Y no, no tuvo gracia. No es una broma: es el Tribunal Comunitario de la Misión en acción. Los acusados acababan de comparecer ante un panel de residentes, quienes exigieron justicia para aquellos que de otra forma estarían en el Ayuntamiento de San Francisco.

Se espera que los tribunales comunitarios —una herramienta de justicia civil que se probó aquí en el mes de mayo— ahorren dinero municipal (una sesión cuesta $300 en comparación a los $1,500 de un juicio) y reduzcan la reincidencia. Los tribunales se pondrán en marcha a nivel municipal para finales de junio, precisó Rebecca Prozan, asistente del Fiscal. La evaluación oficial realizada por una revisión independiente no se hará hasta alcanzar la meta de uno y dos años.

Hasta ahora, los tribunales de la Misión han ofrecido un vistazo de cómo funcionan los tribunales de la comunidad. A principios de mes, todos menos uno de los acusados admitieron su culpabilidad, y el jurado compuesto por miembros de la comunidad se comportó civilmente al punto de ser simpáticos. Además, cada mini-juicio estableció un ambiente diferente.

“Esto suena como a un musical”, dijo el segundo jurado del panel a medida de que se presentó al primer acusado el 1ro de diciembre. Nadie se rió en el pequeño tribunal improvisado, y la jurado rápidamente continuó.

Las panelistas, sentadas en una larga mesa enfrente de los acusados, se tomaron turnos para explicarle el proceso a cada uno de los cinco acusados.

“En cualquier momento pueden decidir poner un alto y regresar a la calle Bryant”, dijo una mujer. El joven, quien fue detenido por ratería de tiendas al haberse llevado un par de “guantes biónicos para pelea” por un precio de $37.98, inmediatamente dijo que no con la cabeza como diciendo “¡de ninguna manera!”

La gran mayoría de los 30 a 40 acusados procesados durante cuatro días una vez al mes —en los que se reúne el tribunal— acordaron que prefieren quedarse en el tribunal comunitario para evitar ir al Ayuntamiento.

Después de que el acusado admitió que el robo de los guantes sucedió tal y como la policía había informado, explicó sus acciones: “hace frío afuera. Los guantes de 99 centavos de las licorerías no duran”.

Tampoco dura el dulce que venden, el cual precisó haberse robado en el pasado. Sin embargo, hoy día dejará de robar porque en gran parte no quiere lidiar con los tribunales —ni el de aquí, ni el de la calle Bryant.

Después de irse de la sala para que el panel deliberara, las mujeres acordaron que el hombre no había mostrado gran remordimiento. “Creo que ese es su estilo”, dijo una. Es posible que haya adquirido puntos por su honestidad, pero el panel le asignó una multa de $125 dólares, una carta de disculpa al local de deportes y una clase sobre ratería de tiendas de ocho horas. Sus ojos observaron la sala mientras le dieron la noticia.

A dicho caso le siguió una persona acusada de haber orinado en una cochera en las calles 24 y Capp a las 2:24p.m., en un reciente domingo. El hombre mayor explicó que estaba lejos de su casa y que no había restaurantes por ahí. “Hay un McDonald’s ahí mismo”, dijo una de las panelistas a lo que el acusado no tuvo respuesta.

El hombre estuvo de acuerdo en que fue su error, y reconoció que él también se hubiera enojado si alguien hubiera hecho lo mismo enfrente de su casa.

“Tomó una mala decisión, pero creo que lo entiende”, dijo una panelista durante la deliberación, las cuales están cerradas al público y abiertas a los medios de comunicación de vez en cuando. El acusado, un residente de Bayview, escogió completar cuatro horas de servicio a la comunidad en lugar de pagar una multa.

Después, un hombre atento y pequeño entró a la sala y se sentó a lado de una intérprete de mediana edad. El 15 de julio de 2011, una amistad de él le pidió a un agente en cubierto que tuviera sexo con él en la esquina de las calles Shotwell y 19. En ese momento, precisó que también le gustaría “comprar una mujer”.

“No sabía que eso era ilegal”, dijo el hombre de San Mateo. Las panelistas le preguntaron cuál era su estado marital. Resulta ser que su esposa vive en México. Y no, no quisiera que sus hijos se enteraran de este incidente.

La sentencia: terminar un programa de prostitución de ocho horas con un precio establecido de acuerdo al ingreso económico. Con un salario anual de $15,500, el acusado tendrá que pagar $350, una cantidad que una panelista calculó ser mucho más alta que su supuesta cita con una prostituta.

“Creo que una mamada es alrededor de $40”, le dijo a otra panelista en voz baja. Todas se rieron brevemente.

Los panelistas —ya se ha capacitado alrededor de 100 personas desde el mes de mayo— subrayó la importancia de que el acusado pusiera fecha y asistiera a la clase. “Deberá asistir o terminará con un registro penal. El fiscal toma estos casos muy en serio”, dijo una de las panelistas a través de la intérprete.

El hombre se fue amablemente y le dijo a todo mundo “gracias”.

La duración entre la audiencia y la conclusión directiva a menudo toma alrededor de 12 días en los tribunales comunitarios —mucho menos que los seis a nueve meses que dichos casos toman en tribunales tradicionales.

Esto significó buenas noticias para el siguiente acusado, quien tuvo que regresar a casa en menos de una semana. La mujer morena, cerca de los 30 años, regresaría a España después de haber terminado su servicio social. En septiembre, tomó algunas malas decisiones en su trayecto a Trader Joe’s.

“Prosciutto en rebanadas, pavo en rebanadas, queso crema, feta desmoronado, dip de queso, espinaca, Manchego, humus, toscano cremoso, mantequilla belga y” —se detuvo por un momento— “¿raclette fresco?” la panelista pronunció la palabra desconocida.

“Es un queso”, dijo otra.

Con eso claro, el panel interrogó a la mujer sobre su aparente robo para una cena.

“Tenía dinero, sí… no puedo explicarlo”, dijo. Después continuó para explicar que nunca antes había robado y que nunca más lo haría.

A pesar de su apariencia —o más bien, por cómo se veía— por lo menos una panelista no quedó convencida. “A menudo se trata de los que uno no sospecha”, dijo la ex-empleada de almacenes. Todas acordaron que una buena forma de mostrarle las repercusiones de sus acciones era hacer que pasara su último sábado en la ciudad en una clase de ratería de tiendas. Además, tendría que escribirle a Trader Joe’s una disculpa y pagarles $125.

Se fue aliviada. Desde que la policía le dio una multa, en lugar de detenerla —si termina su sentencia del tribunal comunitario— podrá decirle honestamente a los funcionarios estadounidenses que nunca antes ha sido detenido aquí, en caso de que vuelva a decidir solicitar entrar al país.

La sesión del tribunal tuvo en final hollywoodense. El panel escuchó la descripción del último hombre sobre su supuesta infracción por tirar basura el 21 de noviembre. Declaró haber estado esperando a su amigo en las calle 23 cuando vio a una mujer con muletas en dirección a una lata vacía de Tecate envuelta en una bolsa de papel estraza. Él la levantó y la aventó a un lado, lo cual hizo que un policía le diera una multa por tirar basura.

“Ya saben, después de esto vi a un trabajador de la ciudad aventar una lata de refresco” en la calle, dijo con un tinte de reproche.

La deliberación fue rápida. “Lo dejaría pasar”, dijo una.

“¡Woo!” animó una de las ayudantes que estaba presente para ayudar a dirigir el proceso.

“Yo también”, dijo otra panelista al sonreír y dijo “¡sí!”

El acusado regreso para escuchar las buenas noticias y estrechó la mano de todos.

“Muchas gracias”, le dijo a los voluntarios de la comunidad antes de irse.

Los panelistas para los tribunales comunitarios deben vivir o trabajar en San Francisco, dar referencias y terminar 25 horas aproximadamente por capacitación de justicia reconstituyente. Para más información, póngase en contacto con Jackson Gee en Jackson.Gee@sfgov.org

Filed under: En Español

You may also like:

Comments are closed.

Full name required to post. For full details, read our Policy