El sábado por la mañana, tanto miembros de la comunidad como cazadores de tesoros se filtraron por entre las grandes puertas del estacionamiento de John O’Connell que está en las calles Harrison y 19, para hacerse camino al festival escolar y el mercado de pulgas celebrados en octubre.

“Es un evento familiar”, dijo Elsa Gamino, de 57 años de edad, prefecta que ha estado ayudando en la Asociación para Alumnos, Padres de Familia y Profesores (PTSA, por sus siglas en inglés) la cual organiza y realiza el evento desde que comenzó hace tres años.

Las ganancias del mercado de pulgas ayudarán a las clases que están por graduarse en 2012 y 2013. Los alumnos de la preparatoria John O’Connell no tienen patrocinadores que ayuden a pagar el evento de graduación, el baile, el desayuno y a todo lo que tiene derecho un alumno de último año”, dijo Gamino mientras recogía muy ordenadamente las pilas de pantalones usados así como otras prendas para vender.

El mercado de pulgas tuvo a alumnos, padres de familia y vendedores de la comunidad que vendieron zapatos y prendas usadas, pulseras de la amistad y comida.

“Como cualquier otro alumno de último año, queremos irnos con gusto y dejar huella de quienes fuimos”, dijo Larissa Martínez mientras sus pequeñas manos entrelazaban el hilo verde, azul y naranja para hacer los brazaletes.

“No queremos ser la única clase que no se divierta”, agregó Verónica Cruz, la amiga de Martínez, quien le estaba ayudando a hacer los brazaletes y a venderlos por uno o dos dólares.

Recaudar dinero para toda una clase de último año no es tarea sencilla, en especial cuando hay eventos como este en el que hay que obtener permisos costosos.

“Trabajamos mucho para pagar los gastos de los permisos de salud y del distrito para usar el estacionamiento y vender comida, pero cualquier cosa que puedan hacer ayudará a los alumnos”, dijo Gamino.

El permiso para usar el estacionamiento de la escuela cuesta $200 dólares, dijo Gamino, mientras que el permiso de inspección de salubridad cuesta $130.

Los costos de los permisos se compensaron con la renta de espacios de 12 por 12 a vendedores a $20 y $25.

Afortunadamente para los alumnos, los padres de familia están en la junta y estuvieron listos para ayudarles con la ceremonia de graduación.

“Hice la cuenta y creó que hay una ganancia total de $113”, dijo Ray Mendoza mientras asaba algunas salchichas. Mendoza es padre de uno de los alumnos de último año y secretario de la PTSA,.

“Es importante ayudar y mostrar apoyo a los hijos y hacerles ver que uno está interesado”.

Simon Yim, padre de un alumno de primer año, estuvo de acuerdo.

“Podemos recaudar dinero y divertirnos con los niños”, dijo.

Además, los miembros de la comunidad están listos para ayudarle a los alumnos a lograr sus metas.

“Creo que es una gran manera de usar el espacio que John O’Connell tiene y hacer esto”, dijo Reyna Maldonado, residente de la Misión de 18 años de edad y vendedora por primera vez, quien se enteró del evento a través de sus parientes más jóvenes.

“Creo que es una gran forma de interactuar con los muchachos”.

El mercado de pulgas es tan sólo uno de los pocos eventos planeados para recaudar fondos para actividades para alumnos de último año. Un espectáculo de autos clásicos y un evento de lucha ya se están planeando para febrero y abril del año que viene. El dinero que no se use para financiar los eventos se usará para crear becas para alumnos que no puedan costear sus gorros y prendas o su foto de graduación.

En cuanto a los alumnos concierne, estuvieron presentes para pasar un buen rato e interactuar con su comunidad. Los alumnos esperaron con ganas que las calabazas y la pintura para caras, así como el olor de la buena comida, atraiga a suficientes transeúntes interesados como para recaudar dinero que necesitarán para hacer que su último año escolar sea memorable.

“Sólo quiero que todos los que vengan se diviertan”, dijo Aron Yim, alumno de primer año, al acercarse a ayudar con los últimos detalles de la casa encantada.