Arte Efímero Deja Huella Duradera

Los masajes en el cuello. Las papitas de manzana. Los sensuales ojos de alguien que se acaba de levantar. Los muchachos gordos en abrigos muy pequeños. La risa de mi amado.

Las expresiones amorosas escritas en etiquetas para equipaje atadas en la cerca sobre la calle Valencia y la calle 19 revolotearon en noches de mucho viento por más de dos semanas a finales del verano. Sin embargo, cuando el artista Todd Hanson regresó de Burning Man, su pieza “What Do You Love” ya no estaba.

Existió brevemente y se desvaneció misteriosamente; y como otras piezas de arte efímero, se hizo parte del paisaje siempre cambiante de espacios públicos en la Misión. Transformar los lugares cotidianos y generar momentos auténticos y espontáneos es detrás de lo que están artistas como Hanson.

Una tarde, Hanson vio a dos mujeres detenerse para leer las etiquetas. Se hizo ver bajo la luz callejera con sus manos llenas de etiquetas para equipaje de Hawaiian Airlines, United y Virgin America que había agarrado en el aeropuerto. “¿Les gustaría poner una?”, preguntó con un marcador Sharpie en mano. Y lo hicieron.

“Al pasar, es sólo una cerca, pero de repente adquiere más significado”, dijo Leena Prasad, una de las mujeres.

Otra pareja se detuvo para considerar la cerca y después siguieron su camino, agarrados de la mano mientras se reían, se detenían, se abrazaban y besaban. “Esto es lo que quiero”, dijo Hanson, “no toma mucho tiempo recordarle a la gente cómo se siente el amor”.

La primera instalación interactiva de Hanson puede haber tenido una existencia breve, pero sirvió su propósito: alentar a la gente a que se detuviera y pensara sobre todas las cosas que los hacen sentirse vivos, vinculados y apasionados —cosas, dijo, de las que tendemos a perderles la pista.

Tropezarse con cosas que nos recuerden estar presentes es lo más emocionante del arte efímero para Lynn Marie Kirby, artista y profesora de bellas artes en la Universidad de Arte de California. “Me gusta lo accidental”, dijo, “la noción de la sorpresa. Es como mágico”.

La naturaleza transitoria de la obra que viene y va es algo que Kirby, quien tiene un interés en cómo la gente experimenta el tiempo, ha explorado en su propia obra. Hace dos años, por medio del programa municipal Obra Artística en Escaparates Comerciales, la Galería de la Misión Triple Base le comisionó un proyecto sonoro en algunos lugares a lo largo de la calle 24.

La obra invitaba al público a que participara con ella en escuchar los sonidos de lugares como Centros de Reunión para Alcohólicos Anónimos, el Teatro Brava, Centros de Manicure y el Parque de la Plaza Garfield. Kirby tomó notas e hizo documentos efímeros que fueron colocados en los sitios originales en donde se encontraron.

Uno de los resultados fue la creación de un letrero parecido al de un letrero oficial del parque municipal en el Parque de la Plaza Garfield. El letrero decía: “Bienvenido al Proyecto Sonoro de la Plaza Garfield”, en el cual las reglas del parque fueron reemplazadas por sonidos que se escuchaban durante el proyecto sonoro como “vaya a silbar. Vaya a reírse. Vaya por ahí dando vueltas”.

Como Hanson, Kirby dio un paso atrás y observó las reacciones a su pieza. “Este no es un verdadero letrero del parque”, le dijo un hombre a ella un día, “creo que es posible que sea poesía”.

Kirby no le dijo que ella era la artista. “Pensé que sería más divertido así”, dijo del letrero que estuvo presente durante cinco meses. “Fue una especie de invitación para que lo leyera con él”.

Las obras de arte público como estas invitan a la gente a pensar en el arte de una forma diferente, dijo. Las obras existen en lugares en los que se pueden o no ver; no están encerradas en los muros de una galería y no hay etiquetas de precios en ellas.

“No se trata del consumo”, dijo, “es sobre la experiencia”.

Crear experiencias es exactamente la esencia de la obra de Surabhi Saraf. La artista de 28 años de edad que trabaja con nuevos medios de comunicación, una artista  exresidente en la galería Root Division que terminó hace poco su proyecto en vivo FOLD, una serie de performances públicos en lugares específicos en San Francisco.

Saraf espera que los performances, los cuales tenían a voluntarios que poco a poco doblaban ropa de lavandería en secuencias coreografiadas, atraían la atención a las sutilezas que solemos pasar por alto en nuestras ocupadas vidas. Además, se sintió inspirada por la idea del inconciente colectivo.

“Creo que todos los seres humanos están conectados los unos con los otros”, dijo, “pero no siempre uno siente esas conexiones todo el tiempo”.

Los performances duraron sólo entre 15 y 20 minutos, pero fue tiempo suficiente para que Saraf tuviera éxito en lo que quería lograr. “Intento crear espacios o experiencias en las que estas energías y experiencias puedan convivir”, dijo.

Jeremiah Barber, otra artista fascinada por la intersección entre el performance y el ritual, dijo que incluso cuando varias personas experimentan muchas cosas diferentes en sus performances, de alguna manera se transmite. “Algunas personas han llorado en mis proyectos porque se sienten conmovidos por el proceso”, dijo.

El artista de Root Division explora los espacios “que parecen estar listos para que alguien los active” y crea proyectos con base en aspiraciones caprichosas.

“Una de mis metas es encontrar un idioma visual que comunique algo que no sea muy estricto en el orden”, dijo, “para que alguien que se tropiece con la obra pueda entenderla de alguna forma”.

Un proyecto lo puso en medio de la Plaza Federal de Chicago en un día friolento de enero. Barber se rodó en el piso con su compañero en un patrón predeterminado. Una multitud se congregó, aplaudió y gritó: “¡otra vez!”, al terminar.

Pero, a menudo no hay un público. “Algunas veces me gusta llevar mis ideas a lugares remotos”, dijo, “son una especie de experimentos en los que no sé qué es lo que está sucediendo”.

A Hanson, quien también hace esténciles callejeros, le suena familiar la falta de predicción en el arte efímero. “No tenía idea de en qué dirección iba a ir, o cuánto tiempo iba a estar ahí”, dijo de la obra “What Do You Love”.

No obstante, cuando se trata de la desaparición de la obra, se permite darse el gusto del razonamiento positivo. “Es posible que alguien de verdad necesitara ese amor desesperadamente y lo tomó”, precisó.

Según Saraf, ser parte del arte efímero puede ser una de las experiencias humanas más maravillosas. “Cuando se termina, se termina”, dijo, “incluso si lo vuelvo a hacer, no va a ser lo mismo porque habré cambiado. La gente cambia”.

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