Vecinos Opinan que Vivienda Grupal sobre calle 15 Obstaculizará la Recuperación del Barrio

Los planes de un propietario para remodelar y posiblemente alojar a personas bajo libertad probatoria en su propiedad de la calle 15, esquina con la calle Albion, ha molestado a vecinos y creado dudas entorno a la política de la ciudad en permitirle a los propietarios conseguir un permiso de edificación sin hacerle saber a los vecinos de sus motivos.

Lejos de ser una batalla de las que suelen no permitir este tipo de cosas en el barrio, precisaron vecinos, el área ya cuenta con su parte de vivienda para personas de bajos ingresos incluyendo Valencia Gardens y más de nueve hoteles de ocupación individual en un radio de tres cuadras. Y lo que es más, se ha hablado de la próxima inauguración del Hotel Dolores, un edificio de 59 unidades a tres cuadras de distancia que alojará a residentes en transición.

“No nos tilden de ser personas que no quieren eso en su propio barrio”, dijo Kathleen Johnston, propietaria de una casa desde hace diez años sobre la calle Albion. “Fíjense lo que tenemos en nuestro barrio: no vivo en Pacific Heights. No tengo un portón en la entrada principal de mi casa”.

Barak Jolish, propietario del edificio en el 1731 de la calle 15, planea remodelar el exmonasterio budista y rentarlo a Recovery Survival Network, una organización sin fines de lucro que administra seis hoteles de residencia individual en la Misión, SoMa y el Tenderloin.

Lou Gordon, quien se describe a sí mismo como el director ejecutivo con vínculos políticos de Survival Network, precisó que los planes del edificio todavía están en proceso. Hoy día, dijo, se imagina que los inquilinos serán padres de familia, recomendados por organismos estatales y municipales como Children and Family Services, que intentan quedarse con la custodia de sus hijos.

No obstante, agregó, no se ha tomado una decisión final. En su propuesta al departamento de urbanismo, Jolish declaró que su intención era alojar a personas en libertad probatoria que se encuentran en transición; también es posible que aloje a alumnos.

La ciudad le dio un permiso de edificación a Jolish el 8 de agosto para permitirle continuar con remodelaciones en el tercer piso del edificio de 20,000 pies cuadrados. Dichas remodelaciones incluyen la adición de nuevos baños, cocinas comunitarias, un nuevo elevador, una azotea y aumentar el número de habitaciones de 27 a 52. Sólo se permitirá a un inquilino por habitación, precisó Jolish.

Después de haber descubierto los planes, un grupo de residentes llamados Vecinos de Albion, presentó una apelación al permiso de edificación; dicha apelación se escuchará el 21 de septiembre.

La apelación es un intento por detener el proyecto, dijeron los vecinos, quienes además están molestos que la ciudad haya permitido —sin haberles avisado— la mudanza de “poblaciones vulnerables” como personas bajo libertad probatoria y juventud de adopción temporal.

Nadie argumentó que dicho tipo de vivienda no se necesite, pero argumentaron que el barrio ya aloja a muchos residentes desfavorecidos y que sólo hasta hace poco ha logrado cierto equilibrio.

Los documentos de urbanismo muestran que el propietario estaba al tanto de que sus planes desencadenarían objeciones.

En correspondencia con el departamento de urbanismo, el propietario escribió que quería evitar avisarle a los vecinos porque quería intentar evitar un proceso de selección que retrasaría la remodelación del edificio así como la oferta de vivienda asequible a una población vulnerable.

“La compra y remodelación de este edificio va a ser sumamente cara”, le escribió Jolish al departamento de urbanismo el 18 de junio de 2010 mientras estaba en el proceso de compra de un edificio de $2.1 millones de dólares. “Sería particularmente difícil absorber los costos principales en un proceso de selección de urbanismo que tenga que ver con oposición del público ante un grupo de uso de vivienda”.

En la carta, Jolish le pregunta al administrador de zonificación si es necesario notificarle de su proyecto a los vecinos. “Planeo específicamente ofrecer vivienda a residentes que participan en programas de servicios sociales (i.e., personas bajo libertad probatoria que están tratando de reincorporarse a la sociedad o un adulto que solía participar en adopción temporal) o vivienda para alumnos”, escribió.

Jolish expresó que esta semana simple y sencillamente no estaba listo para avisarle a los vecinos porque todavía no estaba seguro del tipo de uso que quería para su edificio.

El código de urbanismo de San Francisco no le exige avisar porque el proyecto fue usado con anterioridad para “vivienda grupal” de monjes y dicho uso no cambiará. No obstante, los vecinos han objetado que un proyecto de este tamaño debería exigir la notificación.

Como resultado, sólo dos vecinos recibieron aviso sobre los planes y eso sólo sucedió después de que el permiso se hubiera otorgado en agosto, dijo Johnston. Sin embargo, los planes ya habían comenzado desde hace casi un año. Jolish pidió el permiso en noviembre del año pasado, de acuerdo con documentos de urbanismo.

Los vecinos dicen que sin un aviso, no han tenido otro recurso más que la apelación. “Nos ha dejado con un proceso de apelación y eso es todo”, dijo Chis Kapka, residente de la calle Albion.

Por su parte, Jolish dijo haber estado tratando de ponerse en comunicación con los vecinos este mes, sin éxito alguno, para resolver cualquier problema antes de la audiencia de la apelación.

La audiencia para la apelación está contemplada para el miércoles 21 de septiembre a las 5 de la tarde en la sala 416 del Ayuntamiento.

La Construcción Podría Cambiar la Dinámica del Barrio, Opinan Vecinos

Por su parte, los vecinos temen que alojar a poblaciones vulnerables podría obstaculizar la recuperación que poco a poco se ha logrado.

Valencia Gardens, el cual se encuentra enfrente del edificio, fue alguna vez tristemente conocido por ser un lugar en donde las drogas y la violencia abundaron. El complejo de vivienda de 260 unidades para personas de ingreso mixto ha hecho muchas mejoras desde su remodelación en 2006.

D.J Brown, residente de Valencia Gardens desde 2006, precisó que los residentes que han vivido en el área desde hace tiempo le han contado los horrores del lugar.

“Lo escuché ser comparado al Coliseo a donde aventaban a los cristianos para que se salvaran de los leones”, dijo, “era tan peligroso, lleno de delincuencia, tan infestado de drogas y tan horrible que un viejo verde del barrio me dijo que encontrar estacionamiento en el barrio nunca había sido un problema, pero encontrar el auto al regreso sí que lo era”.

“Era un lugar de mala muerte”, dijo Johnston residente de la calle Albion, madre de gemelos de 14 meses.

Sin embargo, ese ya no es el caso hoy día. Los desarrolladores y urbanistas le dan el crédito al nuevo diseño de Valencia Gardens, el cual incluye números individuales de vivienda, porches, escaleras y corredores caminables así como la creación de un sentido de propiedad. Hoy día se pueden escuchar a los niños jugando en la calle y Johnston dijo haber llegado a conocer a los vecinos que andan por ahí y que incluso puede salir a pasear a su perro a las 11 de la noche.

“¿O sea que no se puede alojar a un delincuente en Valencia Gardens pero sí se puede enfrente?” preguntó Johnston al aclarar que las normas de la autoridad de vivienda lo prohíbe.

A pesar de las incesantes molestias como la basura y el ligero uso de drogas, existe un nivel de coexistencia en el barrio, dijo Johnston quien agregó que eso era algo que se podía interrumpir con la llegada de personas bajo libertad probatoria al barrio.

No obstante,  a la vuelta de la esquina cerca de la calle 15 y Valencia hay tres hoteles de ocupación individual. A tres cuadras de distancia sobre la calle Misión entre las calles 16 y 17 hay otros seis hoteles de ocupación individual de los 47 que hay en la Misión.

En lugar de alojar a más residentes temporales, dijo Johnston, el área necesita más vivienda a precio del mercado lo cual, precisó, sería mejor porque es crucial tener a gente que posee un interés personal en mejorar el barrio.

“Si trae a personas bajo libertad probatoria entonces es vivienda institucional”, dijo, “es muy diferente a la vivienda grupal”.

Por su parte, Jolish declaró que desarrollar condominios y vivienda a precio del mercado era demasiado caro. Además, precisó, la organización sin fines de lucro está comprometida a mejorar el barrio.

“Incluso si es un programa para personas bajo libertad probatoria”, ya que Recovery Survival Network administra “programas muy exitosos y no tiene ninguna queja”, dijo Jolish,.

Gordon, de Recovery Survival Network, se negó a decir si algunos de los nuevos inquilinos incluiría a personas bajo libertad probatoria.

“No vamos a poner a malas personas ahí”, dijo Gordon, “van a estar sobrios y limpios. Trabajan y se están ganando un sueldo si no, no los pondríamos ahí”.

También declaró que instalará seguridad en el lugar las 24 horas.

“Ya sea que haya habido monjes, veteranos o gente bajo libertad probatoria, el edificio es el mismo edificio”, dijo, “uno no puede hacer una ley o una política pública con base en el individuo”.

Incluso así, los residentes han apelado ante la Comisión de Urbanismo y parecen haber llamado la atención de la presidenta de la comisión Christina Olague.

“Creo que en algún momento sería bueno para nosotros sentarnos a hablar, ya sea aquí o en una audiencia pública tal vez”, dijo, “porque sí creo que necesitamos echar un vistazo a la plática de algunos de estos espacios y sus usos programáticos”.

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