Gaspar Puch-Tzek, de 22 años de edad y residente de San Francisco quien trabajaba como cocinero en Hog & Rocks, falleció el miércoles a causa de lesiones de bala, de acuerdo con el médico forense. La policía informó que la víctima fue confundida por un pandillero.

Puch-Tzek, quien a las 12:30 de la madrugada de martes acababa de salir de trabajar del restaurante de las calles 19 y San Carlos, estaba fumando un cigarrillo con dos colegas cuando dos hombres de veintitantos años de edad se acercaron al grupo. Los sospechosos, quienes usaron una palabra peyorativa para los Sureños, preguntaron a qué pandilla pertenecían los trabajadores, precisó Corrales.

Cuando la víctima puso en claro que no pertenecía a una pandilla, uno de los sospechosos le disparó en la cara y huyó con su cómplice en dirección oeste sobre la calle 19.

Una testigo escuchó los balazos. “Fueron balazos fuertes, alguien gritó que llamaran a la policía”, dijo todavía afectada por la experiencia. “Salí corriendo y tenía un disparo en la cabeza”.

“Estoy sorprendido; es un área agradable. No había escuchado un disparo en tres o cuatro años”, dio Michael Hammash, ayudante de camarero en Hog & Rocks y quien ha vivido en el edificio durante 14 años.

Puch-Tzek fue llevado al Hospital General de San Francisco en donde tiempo más tarde falleció.

El propietario de Hog and Rocks, David Esler, declaró que Puch-Tzek había estado trabajando en el restaurante por casi seis meses.

La noche de martes, el Capitán Greg Corrales le dijo a los residentes que asistieron a la reunión comunitaria de cada mes en la estación de policía del Distrito de la Misión que esto fue una “balacera bastante brutal”.

“Sin importar cuánto esté uno expuesto a la violencia y brutalidad, uno piensa en este pobre muchacho que intentaba ganarse la vida… y estos que quién sabe quiénes son llegan y le disparan sin razón alguna. Es muy inquietante”, dijo Corrales.

“¿Qué demonios le pasa a la gente?” murmuró Jan Naftulin al sentarse en la reunión con más de dos docenas de residentes que escucharon a Corrales describir cómo un cocinero inocente del restaurante Hog & Rocks terminó con un balazo en la cara a causa de dos jóvenes que la policía cree ser probablemente miembros de la pandilla de Norteños.

La policía y otros dieron varias teorías sobre por qué los pandilleros le dispararon a un joven sin afiliación a pandillas, incluyendo la confusión de identidad y la posibilidad de que el asesinato haya sido parte de una iniciación de pandilla.

Este fue el segundo asesinato en el Distrito de la Misión en lo que va de este año. Más tarde por el martes a las 11:30 p.m., otro hombre recibió un balazo mortal en las calles 20 y Hampshire lo cual subió el número de homicidios a tres. El primero sucedió durante las primeras horas de la madrugada del 26 de febrero cuando, según cree la policía, pandilleros rivales le dispararon y mataron a Aldo Troncoso en las calles 17 y Misión, una zona conocida como territorio Sureño.

Los pandilleros a menudo matan a otro, dijo Corrales, pero incluso cuando el incidente del martes tuvo que ver con una víctima inocente existe una alta posibilidad de represalias porque estaba dirigido a Sureños y sucedió en su territorio.

“Tenemos a muchas personas en las calles que anticipan represalias”, dijo Corrales, “hemos regresado a tener una sala de prensa llena”, añadió al referirse al periodo de tiempo a principios de año en el que Troncoso fue asesinado.

Dicho tiroteo mortal sucedió durante un brote de violencia de dos meses que comenzó a principios de febrero cuando apareció graffiti Sureño en territorio Norteño en las calles 19 y Bryant. A esto le siguieron tiroteos que no registraron muertes, incluyendo un último tiroteo a la hora del almuerzo del 2 de marzo en las calles Harrison y 24. Ese fue el último tiroteo de este año relacionado con pandillas.

La policía cree que los miembros de la pandilla de Norteños eran responsables por el tiroteo del martes, dijo Corrales, pero no dio más detalles en cuanto a los sospechosos específicos y no está claro si hubo un grupo de apoyo que haya identificado a los sospechosos en el caso.

“Tenemos a muchos informantes, y es por eso que nos podamos enterar de quién lo hizo, pero la gente está asustada de testificar”, dijo Corrales, “a menudo la única justicia que prevalece en estas cosas es la justicia callejera”.

“Cuando sepamos quién lo hizo…será posible que no lo podamos agarrar por homicidio, pero si están en libertad probatoria podremos ponerles mucha atención”.

Cuando la violencia de pandillas sucedió a principios de año, la policía y grupos de la comunidad se reunieron pronto y a menudo trabajaron juntos en la disminución de situaciones tensas en la calle.

La policía estuvo al pendiente incluso antes del tiroteo del martes, dijo Corrales, por un velorio que se realizó hoy y un funeral por un miembro de la pandilla de Sunnyvale que se realizará el jueves en la Misión.