Después de Casi una Década y Dos Ordenanzas, Permanece Edificio Abandonado en la Calle 18

Después de años de descuido, es posible que la casa victoriana abandonada en las calles 18 y Shotwell pronto tenga una renovación, casi una década después de que un incendio lo haya dejado inhabitable.

De acuerdo con el registro público, los dueños de la propiedad, Ping y Nancy Cheuk, obtuvieron la aprobación por parte del Departamento de Urbanismo de San Francisco el día 6 de junio para seguir adelante con los planes que tienen de arreglar la estructura de 111 años de antigüedad.

“El dueño de la propiedad se ha propuesto hacer arreglos y ha permanecido en cumplimiento con la ordenanza de edificios vacantes”, dijo Bill Strawn, director de comunicaciones para el Departamento de Inspección de Edificios.

Algunos residentes cerca del edificio no estaban tan seguros. Desde que hubo un incendio en 2002, causado por un hombre que encendió la estufa en el restaurante de la planta baja y después regresó a ver la Copa Mundial un piso más arriba, la casa victoriana en el 3246 de la calle 18 ha sido una molestia en el vecindario. Los propietarios han hecho poco al edificio dañado, y el área circundante se ha convertido en una zona de basura.

Este es sólo uno de los 400 edificios que han sido abandonados en San Francisco, y ha ofrecido una lección sobre qué tan difícil puede ser que los propietarios realicen mejoras a edificios abandonados, incluso cuando hay dos ordenanzas que le permiten a la ciudad realizar arreglos y multar a los propietarios.

“La gente sólo viene aquí para tirar su basura como muebles y electrodomésticos viejos”, dijo Martha Coates, quien vive en un complejo de departamentos cerca del edificio en cuestión.

“Le puedo garantizar esto: ha empeorado”, dijo otro vecino, quien pidió no ser identificado. “La ratas se han hecho más grandes, la maleza está creciendo más y los indigentes lo usan como un lugar donde dormir”.

“Han cumplido con lo que les piden, lo cual quiere decir mantener y asegurar que no entren en propiedad privada del edificio”, le dijo Strawn a Mission Loc@l.

Los Cheuk intentaron mejorar el edificio en 2003, cuando solicitaron un permiso para derribar el edificio y erigir un cuarto piso, una residencia de dos unidades con un restaurante en la planta baja. Dichos planes no se realizaron porque la ciudad quería que remodelaran en lugar de que se tirara el edificio.

Durante los siguientes cinco años, los Cheuk volvieron a presentar el permiso original y los rechazaron cada vez que lo presentaron. La solicitud se terminó por cancelar en 2008, y desde entonces el edificio ha seguido deteriorándose. Los registros de inspección del edificio muestran que se han presentado quejas por el edificio en 2003, 2005, 2007 y 2010. Se estaba inclinando demasiado y tenía una marquesina peligrosa. La queja de 2007 indica que el edificio no estaba asegurado y que había gente viviendo en el interior.

No había mucho que el Departamento de Obras Públicas pudiera hacer, dijo Strawn. “Es bastante complicado legalmente el que las ciudades puedan incautar la propiedad privada. Además, con la ausencia de cualquier ordenanza en relación a edificios abandonados y vacantes, hubo algunas iniciativas que se tomaron en cuenta para hacer algo con los edificios que permanecen vacantes durante múltiples años”.

A finales de 2008, la Junta de Supervisores aprobó una ordenanza para evitar el abandono de edificios. Dicha ordenanza le permitía al departamento realizar arreglos a propiedades abandonadas y cobrarle a los casero responsables $258 dólares por cada infracción. De acuerdo con los registros del departamento, los Cheuk fueron multados dos veces bajo esta ordenanza.

No está claro por qué el Departamento de Obras Públicas no usó la ordenanza de la ciudad para realizar más arreglos en el edificio.

En 2009, la Junta prosiguió con una ordenanza que le exigía a los propietarios que pagaran $765 dólares al año para registrar sus edificios vacantes o abandonados ante el Departamento de Inspección de Edificios. La familia Cheuk se registró y pagó el cargo para el año 2011.

En julio de 2010, el Departamento de Obras Públicas le ordenó a los propietarios que arreglara las ventanas rotas, la madera de conglomerado temporal, que quitara el grafiti y mantuviera el paisaje circundante. Los Cheuk también recibieron aviso de que las multas seguirían llegando si el edificio no se arreglaba en un año.

Los Cheuk presentaron un permiso para edificios el 19 de noviembre de 2010 para arreglar un daño por incendio al exterior del edificio. El permiso pasó por la comisión de urbanismo municipal en el mes de abril y se completó y emitió la semana pasada, según Strawn.

La hija de los Cheuk, Jeannette, confirmó por teléfono que “el permiso del edificio por fin se aprobó”.

“¿Qué van a hacer un artículo sobre nosotros cada año?”, preguntó en referencia a un artículo escrito anteriormente por Mission Loc@l.

Jeannette no dio ningún dato específico sobre el costo por arreglo a la estructura ni cuándo comenzará la obra en el edificio, pero de acuerdo con documentos públicos existen planes de una renovación de $170,000 dólares para arreglar y reubicar tablas rotas, madera y vidrio así como para volver a construir el restaurante de la planta baja.

De acuerdo con los registros del Departamento de Obras Públicas, se emitió otra multa el 25 de abril de 2011. El 11 de mayo, un inspector de vivienda visitó la propiedad después de haber recibido una queja de un vecino sobre las tablas rotas y los clavos salidos de la estructura.

Enfrente está la Escuela de San Carlos Borromeo, un hito histórico construido en 1887. La administradora Teresita Pobre declaró que espera que la familia pueda cumplir con su promesa.

“Creo que sería lo mejor para el barrio si la casa se arreglara”, dijo Pobre.




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