En la reunión del mes pasado en el ayuntamiento, entre el alcalde Ed Lee y el Distrito 9 hubo consignas de Sí Se Puede, café y limonada en el pasillo. En la reunión de la semana pasada en el ayuntamiento, entre el Alcalde Ed Lee y el Distrito 8 lo que hubo fue una multitud de personas difíciles.

Algunos aspectos de la reunión permanecieron igual: los directores del departamento como Phil Ginsburg del Departamento de Parques y Recreación (“vamos a agrandar nuestros campamentos de verano”), Ed Reiskin del Departamento de Obras Públicas (“no tenemos una fuente sustentable de ingreso para volver a pavimentar las calles”), el jefe de la policía Jeff Godown (“necesitamos más dinero para capacitar a más agentes, pero también necesitamos los programas de servicio social y programas para después de la escuela”) y el Fiscal George Gascón (“estamos buscando maneras de reducir el encarcelamiento y crear nuevos tribunales vecinales como una forma de reducir los cargos menores”).

Otras cosas fueron sorprendentemente diferentes. Lee habló sobre el Distrito 9 de manera suave y le dijo a la gente que asistió que las organizaciones sin fines de lucros con servicios sociales están trabajando con inmigrantes pobres y jóvenes en pandillas para comenzar la planificación de sus presupuestos a cinco años, en lugar de uno, para su propia sorpresa. Sin embargo, no hizo declaración alguna a la multitud que se reunió en el auditorio de la preparatoria Misión para hablar sobre el Distrito 8.

Es posible que esto haya tenido algo que ver con la gente, que en su mayoría fue bastante y pedía la palabra constantemente. También es posible que hubiera sido debido a la selección de los oradores en hablar de política y no del presupuesto. Lee, un burócrata municipal con experiencia y quien obviamente sabe de política, no tenía mucho que decir. Terminó cediéndole la palabra al Supervisor Scott Weiner.

En el debate en el que no se discutió el presupuesto sino la política, se habló de:

Ejemplo #1: Los activistas Q.U.E.E.N (Queer Economic Equality Now) que estaban en primera fila. A menudo abucheaban con amargura cuando alguien en la tarima comenzaba a hablar sobre el déficit presupuestal de su departamento, y gritaban cosas como: “¡cóbrenle impuestos a los ricos!” una y otra vez.

El alcalde Ed Lee.

Ejemplo #2: La multitud de los adolescentes más necios llegó a pedir, con mucho nerviosismo, en gran parte y casi ininteligible en favor de la resucitación de San Francisco como ciudad santuario.

“En eso los apoyo”, dijo Wiener. “Cuando hablen al micrófono, no se peguen tanto”.

Ejemplo #3: Los coyotes. “Soy presidente de Diamond Heights en Christopher Park”, dijo un hombre a la hora del comentario público. “¡Me encontré a ocho coyotes ahí!”

“Sí tenemos coyotes en San Francisco”, dijo Wiener, quien explicó que los animales son parte de nuestra ciudad; no se les debe alimentar y por último “si llamamos a los encargados de Vida Silvestre y Acuática a menudo llegan y les disparan. Si alguien ve una manada completa, avísenle a mi oficina”.

“No se trata de adentrarnos en el tema de los perros”, dijo Phil Gisburg, “pero en Glen Canyon, es importante que tengan a sus perros con correa”.

Uno de los adolescentes que pidió la resucitación de la política de ciudad santuario.

El siguiente orador subió al micrófono. “¡Qué van a hacer con los coyotes!”, dijo, “¡ya no puedo ni cruzar la calle! ¡No puedo ir a Safeway! ¡Se han vuelto muy descarados! ¡Se han comido a todos los mapaches y conejos y zorrillos! ¡Están tratando de meterse a mi balcón!”

“Señora, déme su información”, dijo Wiener. “Mi oficina seguirá su caso de cerca”.

Ejemplo #4: La delegación Q.U.E.E.N que se acercó al micrófono al momento del comentario público tuvo una extraña sesión de preguntas y respuestas con Ginsburg. La palabra “acceso” se escuchó bastante. “La juventud queer necesita tener acceso a servicios así como oportunidades para aprender a tener un estilo de vida saludable”, dijo una persona que se identificó como pasante en LYRIC. “¿Por qué se cerró el Centro de Recreación del Valle de Eureka para jóvenes queer?”

“No esta cerrado”, contestó Ginsburg. “No apoyamos el espacio porque no está estructurado ni supervisado”. El grupo Q.U.E.E.N comenzó a hablar entre sí de manera inquieta. “Si los jóvenes queer quieren participar en actividades”, dijo Ginsburg tranquilamente, “tenemos karate, danza hip-hop, spoken word, danza latina”, se detuvo un momento y dijo: “Zumbatomics”.

“Excelente”, dijo un ponente sarcásticamente, “estamos a la espera de esos programas”.

No fue hasta que el siguiente orador de Q.U.E.E.N habló que se aclaró lo que estaban diciendo. “No nos detendremos”, gritó Adele Carpenter, otra trabajadora de difusión para jóvenes queer. “¡Hasta que estemos seguros de que el Centro de Recreación del Valle de Eureka ofrezca acceso a todos los jóvenes queer! ¡Sin llaves! ¡Sin tener que volver a aparecer a cierta hora durante el día!”

Muchas personas formadas esperaron hacer preguntas sobre el presupuesto, pero resultaron ser preguntas de política.

“¡Contéstenle!” gritó alguien del grupo de Q.U.E.E.N.

“Gracias”, dijo Wiener.

Después siguió un grupo que estaba enojado sobre las cajas de mantenimiento de luz, y el grupo de conversión de condominios. “La Junta de Supervisores prohibió la conversión de condominios hace cuatro años para edificios que han tenido un desalojo bajo la ley Ellis”, dijo Wiener.

Algunas declaraciones se hicieron en términos presupuestales. “Si San Francisco está en déficit presupuestal”, preguntó una mujer”, “¿por qué rechazar a Target? ¿Por qué no hay un Trader Joe’s?”

“En realidad Target está por llegar”, dijo Wiener, al Metreon. Y la Junta de Supervisores no lo tiene que aprobar porque es suelo de la Oficina de Redesarrollo. “Y”, dijo con firmeza, “Target hizo cosas malas. Contribuyó con políticos homofóbicos”.

Wiener estaba decepcionado de que Trader Joe’s no se haya mudado al lugar donde solía estar Tower Records sobre la calle Market, añadió. “Al final decidieron irse. Hubo una gran preocupación por el estacionamiento y el tránsito, con base en la situación que hay con la tienda sobre Masonic”.

Lee interrumpió. “La verdad es que necesitamos un ambiente más positivo de negocios. En especial con las compañías de tecnología, como con la mudanza hace poco muy bienvenida a Twitter sobre la calle Market…”

“Buuuuuuuuuuu”, gritó alguien del contingente de Q.U.E.E.N.

“Yo mismo soy escéptico”, dijo Lee. “Pero parte de crear trabajos es crear esperanza. Ahora uno que otro negocio está interesado…”

“BUUUUUUUUUUUU”, gritaron del contingente de Q.U.E.E.N.

Ni lo que parecía ser buenas noticias salía bien. El anuncio de que este año el Departamento de Educación tendría suficiente dinero para escuelas de verano se recibió con un grito firme de “¡Necesitamos un supervisor progresista para el Distrito 8!”

“Gracias, señora”, dijo Wiener. “¡El que sigue!”

Cuando por fin la multitud comenzó a irse, ya habían pasado más de dos horas. El auditorio de la preparatoria Misión es por mucho el lugar más hermoso para espectáculos que queda en el barrio, pero casi nadie se quedó.

A excepción de un hombre que fue hacia el escenario como si estuviera en un sueño. “Vamos a ver”, le dijo a nadie en particular, “si puedo estrecharle la mano al alcalde”.