Ofrecer cuidado médico a los prisioneros no es una tarea popular (ni tampoco bien remunerada). Sólo un puñado de doctores e investigadores trabajan en este campo; mi colega la Dra. Carolyn Sufrin es una de ellas. Sufrin es ginecóloga/obstetra en el Hospital General de San Francisco y forma parte del cuerpo académico en UCSF. Hace poco hablé con ella sobre su trabajo.

Mission Loc@l: ¿Cómo comenzaste a interesarte en el cuidado de las mujeres encarceladas?

Carolyn Sufrin: Cuando estaba en mi primer año de ginecología/obstetricia en Pittsburgh, asistí a una mujer que dio a su bebé a luz en una prisión cercana mientras estaba esposada a la cama al dar a luz. Me pregunté qué le pasaría al bebé cuando regresara a prisión.

Al día siguiente cuando estaba revisándola, tuvimos una plática sobre los métodos anticonceptivos. Decidió usar el anillo anticonceptivo vaginal y le escribí una receta que puse en su expediente. Después me detuve un momento y me cuestioné si realmente necesitaba un control anticonceptivo, y si la receta que le di sería tomada en cuenta en la cárcel.

ML: ¿Podrías describir brevemente el trabajo clínico que realizas en esta área?

CS: Cuido de mujeres encarceladas en la Cárcel del Condado de San Francisco. Trabajo con una enfermera practicante para la salud de la mujer y juntas vemos a mujeres con necesidades que varían desde exámenes ginecológicos de rutina a embarazos complejos. Esto incluye ofrecer opciones de control natal y, si le interesa a la mujer, comenzar un método anticonceptivo antes de que vuelvan a la comunidad.

ML: ¿Cuáles son algunos de los problemas principales de salud que se ven en las mujeres encarceladas?

CS: Muchas mujeres encarceladas tienen acceso limitado al cuidado médico antes de haber llegado a la cárcel. Las enfermedades de transmisión sexual son muy comunes. Una alta proporción de estas mujeres ha sufrido de abuso físico o sexual en el pasado, y esto tiene consecuencias a largo plazo en su salud.

Muchas de estas mujeres tienen problemas de abuso de sustancias. Cuando están detenidas y no pueden usar drogas, a menudo notan cosas en su cuerpo que antes no lo habrían hecho. Por lo tanto, muchas llegan con quejas de dolor pélvico o periodos menstruales anormales.

ML: ¿Qué hay de los hombres encarcelados y las mujeres?

CS: En comparación a los hombres encarcelados, las mujeres son más propensas a síntomas de enfermedad mental. La depresión, ansiedad, desorden bipolar y el desorden de estrés postraumático llega al 70% entre algunas mujeres. El embarazo es un problema de salud obvio que marca la diferencia entre mujeres y hombres encarcelados.

ML: Si las mujeres dan a luz mientras están encarceladas, ¿se les da oportunidad de estar con sus hijos?

CS: Lo que se permite varía de condado a condado y de estado a estado. Pero en general, las mujeres pueden estar con sus hijos mientras ambos están todavía en el hospital, lo cual a menudo dura entre dos y tres días.

Si la mujer está en una cárcel local, entonces su bebé va con un miembro de la familia o se queda bajo custodia del estado. A menudo, la mujer puede ver al bebé una vez a la semana en horas de visita si es que un pariente lleva al bebé.

Las prisiones son para gente que tiene una sentencia más larga, por eso en algunos estados hay programas que le permiten al infante permanecer con la mamá en una guardería especial de la prisión. Dependiendo de dónde esté la mujer, el bebé puede quedarse con ella de entre cuatro semanas a 18 meses.

ML: ¿Y qué hay de la lactancia materna?

CS: Eso puede ser un gran reto. Si la mujer está en una cárcel local y la separan de su bebé, entonces tiene que surtir de leche materna. La clínica almacena la leche hasta que la familia pueda recogerla, y entonces se les da por botella al bebé.

ML: Si las mujeres encarceladas quieren un aborto, ¿es posible?

CS: Las mujeres encarceladas tienen el derecho a escoger un aborto, así como cualquier otra mujer tiene el mismo derecho en los Estados Unidos. En muchos lugares, no es ningún problema que la mujer se realice un aborto bajo custodia. La clínica en la correccional ayuda a hacer la cita y proporciona el transporte. Estas son cosas a las que las mujeres encarceladas tienen una habilidad limitada para hacerlo por ellas mismas.

En realidad, a menudo existe una restricción de reglas y creencias políticas de la gente que está a cargo a nivel local. He escuchado historias de muchas mujeres en otras instalaciones sobre mujeres a las que no se les permite dejar la cárcel para realizarse un aborto. O se les ordena a las mujeres que obtengan una orden judicial para ser transportadas, lo cual no se pide para ningún transporte médico.  Esto puede tomar tiempo y algunas veces la aprobación llega muy tarde, cuando el aborto ya no es posible.

Es por esto que algunas mujeres se ven obligadas a llevar acabo embarazos no deseados. Esto es una especie de castigo que los hombres no experimentan.

ML: ¿Las mujeres encarceladas necesitan métodos anticonceptivos? Si es así, ¿se les otorga?

CS: La mayor parte de las mujeres encarceladas tienen entre 20 y 30 años de edad: lo que llamamos la ‘edad de la reproducción’. Es por esto que la planificación familiar es algo importante en el amplio cuidado de salud de la mujer. Los riesgos de que una mujer se embarace mientras está encarcelada son bajos. Se sabe que hay agresión por parte de guardias hombres, pero casi nadie lo reporta. En algunas prisiones, se le puede permitir a las mujeres tener visitas conyugales de sus parejas. Si una mujer quiere tener un método anticonceptivo, se le debería poner a disposición.

A pesar de la investigación que muestra la importancia y viabilidad de hacer esto, muchas instalaciones no ofrecen control de natalidad. Si lo hacen, tal vez sólo tengan disponible píldoras de control natal. Realicé una encuesta en proveedores de cuidado a la salud en correccionales en el país y encontré que sólo el 38 por ciento de los proveedores pudieron ofrecer control natal a mujeres antes de ponerlas en libertad. No hay una política estándar.

ML: ¿Qué tipo de cuidado prenatal sí reciben las mujeres encarceladas?

CS: A las prisiones y cárceles se les exige que den un cuidado prenatal de rutina ya sea en la cárcel o en un hospital local. Aunque existen normas claras de la Comisión Nacional de Cuidado a la Salud en Correccionales, existe una marcada variedad de estado a condado. Un reciente informe exhaustivo realizado por el Proyecto Rebecca encontró que 38 estados tenían servicios prenatales inadecuados.

ML: ¿Qué cambios te gustaría ver en el sistema?

CS: Uno de los problemas presentes es terminar con esposar a las mujeres embarazadas mientras dan a luz. Créanlo o no, sólo 10 estados (¡10!) poseen leyes que prohíben esta práctica.

Es médicamente peligroso, ya que la restricción puede interferir con la necesidad de procedimientos impredecibles mientras dan a luz. Además, el riesgo de seguridad de una mujer que está dando a luz bajo dolorosas contracciones, y en algunos casos bajo anestesia, es bajo. De cualquier forma, más del 70 por ciento de estas mujeres han sido arrestadas por delitos no violentos. Esto es una práctica barbárica que numerosas sociedades profesionales médicas y las Naciones Unidas han condenamos.

Creo que también necesitamos trabajar para estandarizar los servicios que les proporciona a las mujeres, incluyendo el cuidado de salud mental y el acceso a anticonceptivos para mujeres. Los administradores de cárceles y prisiones necesitan tener más conciencia sobre las necesidades específicas de salud de la mujer, y cómo difieren de las necesidades masculinas.