Desentrañando el Misterio del Lago Dolores

Era tan sólo otro mapa de un arroyo. Christopher Richard, biólogo y editor en el Museo de Oakland, había estado creando mapas para los parteaguas en el Área de la Bahía. El que comenzó a mediados del 2000 era para San Francisco. La información que tenía no era exactamente la suficiente, por lo que decidió adentrarse más en la investigación de mapas de exploradores y literatura histórica.

La Laguna Dolores, mejor conocida como Lago Dolores, fue particularmente confusa ya que era un cuerpo de agua en la línea divisoria acuática de la Bahía de la Misión que los exploradores describieron y que los cartógrafos dibujaron.

Richard estudió al menos 100 mapas de la península de San Francisco dibujados antes de 1912. Ninguno de ellos mostraba un segundo cuerpo de agua, el cual mostraba sólo la ensenada de la marea que había sido navegable en el pasado en lo que hoy día son las calles 16 y Harrison. Muchos mapas mostraban la ensenada conectada a través de la marea; hubo otros que no mostraban la ensenada a la Bahía y que sencillamente integraron un cuerpo de agua aislado, a menudo titulado Laguna Dolores.

Pero había algo que no encajaba.

Richard no fue el primero en dudar de la existencia de una laguna de agua dulce en el Distrito de la Misión. En la celebración del centenario de San Francisco en 1876 se convirtió en el centro de debate. En 1942, George Merril escribió un panfleto titulado “La Historia del Lago Dolores y la Misión de San Francisco de Asís”. Para su investigación, Merril habló con algunos de los residentes más antiguos que todavía estaban vivos en la Misión; uno de ellos dijo haber recordado un muelle en las calles 17 y Guerrero durante su niñez.

Richard tomó en consideración todo esto, pero se avecinó una fecha límite. Él y su socia cartógrafa, la geóloga Janet Sowers, tuvieron que publicar algo. Sowers quiso seguir de cerca el detallado mapa de 1852 de la Encuesta de la Costa que excluía la laguna. No obstante, Richard se sintió atraído por la historia y el popular mapa de 1912 que hizo Zoeth Eldredge.

Sowers y Richard llegaron a un consenso. Dibujaron la Laguna Dolores pero no la delimitaron claramente. Aunque los arroyos, ensenadas y pantanos se mostraban por medio de líneas sólidas, una serie de guiones representaba la laguna: una pista de que su ubicación era básicamente una suposición.

El mapa del arroyo y las líneas acuáticas divisorias se publicaron en 2007, pero Richard no estaba feliz. Para él, los guiones indicaban algo que no se había terminado, un misterio no resuelto.

“No estoy cómodo con haber publicado esta mala guía de líneas entrecortadas de lo que había ahí”, opinó hace poco. “Me siento un poco culpable en este momento de haber dibujado ese mapa. Tengo una determinación innata de hacerlo bien esta vez”.

Fue por eso que comenzó este proyecto, el cual se ha alargado cuatro años, para contestar a una pregunta: ¿Existió alguna vez la Laguna Dolores?

“Esto se ha convertido una obsesión investigativa para mí, de una manera en la que nada nunca antes lo ha sido”, dijo.

Donde Comenzó la Laguna Dolores

El nombre original de Dolores y sus descripciones hidrológicas tienen su origen en párrafos provenientes de diarios de exploradores españoles que fundaron la Misión de San Francisco.

Sus viajes los trajeron a San Francisco cuando el gobierno español envió a Juan Bautista de Anza a explorar lugares para un presidio (un lugar en el que los reos cumplen condena) y una misión. Fue ahí donde Richard comenzó también a excavar las 232 páginas de notas en letra cursiva sobre lo que Anza descubrió.

Estudió los párrafos que describían los días de Anza en la península de San Francisco a finales de marzo de 1776, en donde el explorador mencionaba tres cuerpos de agua.

Uno de ellos era Mountain Lake (Lago de la Montaña) en lo que se convertiría en el Presidio de San Francisco, y en donde acampó. Después, escribió de Anza, encontró un buen lugar para cosechar que se podría irrigar con agua desde “el ojo de agua o fuente”. Escribió mientras buscaba una ubicación dónde poner una misión y cultivar comida para alimentar a los soldados del presidio.

El tercer cuerpo de agua lo describió como una laguna permanente y también como una laguna de manantial.

La laguna “no tiene ningún tipo de suelo que irrigar”, escribió de Anza en 1776 (traducido en 1930 por Herbert Bolton), “ya que la marea inundaba las tierras bajas en ese lugar, pero en los bancos de la laguna se podrán plantar buenos jardines”.

Richard dijo que esta topografía describía el cuerpo de agua después conocido como Laguna Washerwoman cerca de Lombard y Gough, en donde los mineros lavaban sus playeras sudadas durante la Fiebre del Oro.

“Habla de ellos [los cuerpos de agua] sin una secuencia”, dijo Richard sobre las notas de de Anza. “Es un párrafo muy difícil de analizar sintácticamente”.

Al día siguiente, de Anza volvío a describir la “laguna de manantial” y “el ojo de agua, que he llamado Los Dolores”.

El capellán que acompañó a de Anza, el Padre Pedro Font, describió el viaje el mismo día.

“Llegamos a un hermoso arroyo, y porque era Viernes de Dolores lo llamamos Arroyo de Los Dolores”.

Estas dos entradas indican que el cuerpo de agua nombrado Dolores era un manantial o un arroyo en algún lugar de la Misión.

Gran parte de San Francisco estaba lleno de dunas de vegetación antes de que hubiera desarrollo; algo que no es bueno para la cosecha -los únicos suelos aluviales en buen estado en la península están en la esquina sureste del Distrito de la Misión de hoy día.

Richard cree que de Anza necesitaba encontrar un suelo cultivable y un ojo de agua colina arriba. Pero el ojo de agua llamado Dolores, según cree Richard, era un manantial y no un lago.

Richard, un científico con experiencia en hidrología y vías fluviales, cree que el manantial que de Anza y Font encontraron estaba cerca de donde hoy convergen las calles Duboce y Sánchez.

“Tiene perfecto sentido geomorfo que hubiera habido un manantial ahí. El agua subterránea que provenía de las dunas se puede ver en suelo aluvial”.

El manantial era un ojo de agua para un arroyo que corría por Duboce, pasaba por Mint y se dirigía hacia los pantanos estacionales que fluían cerca de la calle 14 hacia la ensenada de la marea. Hoy día todavía hay agua que no se desvía hacia las alcantarillas y que fluye de manera subterránea.

Esta es una porción del mapa del arroyo que fue el resultado de un consenso entre Christopher Richard y su colega Janet Sowers. Muestra la Laguna Dolores, pero sin delimitarla.

Llegan los Colonizadores

La otra mención de Dolores provienen del Padre Francisco Palou, quien en junio de 1776 cabalgó hacia el norte de Monterey con soldados, colonizadores, arrieros, sirvientes y sus familias para establecer un campamento y una misión, siguiendo las ideas de de Anza.

Después de un viaje de 10 días, en donde se encontraron con elks de 11 pies de largo y manadas de antílopes, Palou escribe que “la expedición casi llegó a su destino. El comandante [José Joaquín Moraga], por lo tanto, ordenó que el campamento estuviera en el banco de una laguna, la cual el Señor de Anza había llamado Nuestra Señora de los Dolores, y que se encontraba a la vista de la Bahía de los Lamentos y la bahía o brazo del mar que se extiende hacia el sureste”.

De los tres diarios, esta es la primer mención de Dolores como si fuera una laguna.

Richard cree que Moraga, Palou y su gran grupo llegaron con caballos y ganado desde el sur después de un largo viaje. Vieron arena y torbellinos de viento frente a ellos y decidieron acampar en la cresta entre dos arroyos (cerca de las calles 16 y Dolores), a reserva del lugar exacto en que de Anza y Font habían declarado un buen lugar para una misión.

Richard cree que querían permanecer en tierra alta, encima de los dos arroyos de agua dulce: el que fluía del manantial en Duboce y otro que provenía de Twin Peaks y corría río abajo por la calle 18.

Una de las razones de haberse quedado arriba, dijo Richard, era que los sauces de los arroyos eran tierras que atraían a osos pardos y mosquitos.

Palou estableció una palapa, recitó la primer misa y así nació la Misión Dolores. De los dos arroyos cercanos, se refirió al que provenía de la calle 18, y no de la calle Duboce, como el Arroyo Dolores.

El Poder de los Mapas

Este mapa fue dibujado por Zoeth Eldredge y publicado en su libro "Los Comienzos de San Francisco". Richard cree que este mapa fue el catalizador en la historia de la laguna Dolores.

La Encuesta de la Costa de 1852 –la que fue suficiente para haber convencido a Richard y su colega Sowers de haber trazado un mapa en el que no había una laguna- era un mapa minucioso, según Richard.

“Fue el primer mapa confiable: todo lo demás es básicamente un borrador. Estaban ahí arrastrando cadenas por los pantanos, creando un cenagal para la marea. Fueron días y días de trabajo para trazar por medio del pantano”.

La Encuesta de la Costa era detallada y mostraba exactamente en dónde estaban las vías acuáticas.

Otro mapa, 60 años más tarde, mostraban una imagen diferente y tuvieron una importante consecuencia en lo que aconteció a continuación.

Fue Zoeth Eldredge quien escribió un libro en 1912 titulado “Los Comienzos de San Francisco”. Incluía un mapa con la laguna desaparecida dibujada por debajo de las calles. Se clasificó como Laguna de Manantial: las mismas palabras que de Anza usó para describir la Laguna Washerwoman.

“La Laguna de los Dolores cubría las cuadras de la ciudad de hoy en dirección a las calles 15, 20, Valencia y Howard y que hoy día tienen residencias”, escribió Eldredge.

Richard no cree que Eldredge tenía pruebas reales o anotaciones que comprobaran que el mapa era correcto.

“No estaba husmeando las gráficas de navegación”, dijo Richard. “Simplemente estada citando un libro de la historia temprana que citaba un libro de historia temprana”, una especie de teléfono descompuesto de principios de 1900.

Otros están de acuerdo en que el mapa de Eldredge fue un catalizador en la historia incorrecta.

“El mapa dibujado en 1912 fue de alguien que no leyó bien los diarios”, opinó el escritor e historiador Chris Carlsson sobre Eldredge. “Inventó un mito. En realidad no es ninguna evidencia previa de un lago de agua dulce. A menudo, los mapas se dibujan con base en previos mapas”.

Otra razón por la que la laguna parece sospechosa para Richard es porque el arroyo cerca de la calle 18 corría a través de un cauce natural de 40 pies que hoy día es en su mayoría un sitio de disposición a cielo abierto. ¿No podría el agua haber drenado en dirección al cauce y fluido hacia la Bahía?

Richard presentó su investigación hace poco en el Instituto Estuario de San Francisco. Ahí, los científicos geomórficos comenzaron un debate en una mesa redonda. Intentaron evaluar escenarios por cómo describía Eldredge la laguna que podría haber estado en esa ubicación en 1776 y no ahí en la Encuesta de la Costa de 1852.

Evaluaron presas de castores, terremotos y otras ideas. “No hubo ni una sola persona que hubiera ideado una teoría que hubiera podido explicar un cuerpo de agua en ese lugar”, dijo Richard.

El siguiente mapa de Richard sobre los límites acuáticos divisorios de la Bahía de la Misión, que se publicarán este año, muestra partes de la Misión que estaban muy húmedas: el agua dulce que corre por las colinas se une a la ensenada de la marea, la cual sube y baja. Las áreas entre las calles 17 y 19, South Vann Ness y Valencia podrían haber tenido agua estancada en temporadas de mucha lluvia, pero Richard lo describe como al menos “una inundación estacionaria”, o “un charco si uno estuviera ahí parado con botas”, pero no un lago.

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