Traducido por Adnrea Valencia

En un fallo que prohíbe la instalación de cinco antenas para Internet en Bernal Heights, la Junta de Supervisores votó de manera unánime el día martes para volver a apelar el permiso de uso condicional otorgado en el mes de julio a Clearwire, un proveedor de servicio de Internet en el que Sprint tiene el 54 por ciento de propiedad.

El voto fue una victoria evidente para el movimiento anti antenas, y un paso atrás para Clearwire y aquéllos que intentan instalar nuevas antenas en la ciudad.

La antenas parabólicas propuestas hubieran ofrecido una mejor cobertura para computadoras portátiles y teléfonos de clientes de Clearwire en cinco barrios que incluyen a la Misión, la Misión Dolores, el Excelsior y Silver Terrace.

Dos de las antenas se hubieran conectado con dos de las antenas parabólicas en edificios sobre las calles Alabama y Valencia. Sin ellas, los lugares permanecerán sin acceso electrónico. Las conexiones hubieran mejorado el servicio de Clearwire.

La Junta de Supervisores votó en contra del permiso de uso condicional porque la Corporación Amercan Tower –propietaria de American Tower en donde se hubieran colocado las antenas propuestas- no cumplía con las normas para haber obtenido un permiso que se les dio el año pasado.

Dicho permiso de uso condicional otorgado a T-Mobile en 2009 exigía que American Tower diera mantenimiento a las antenas antiguas mientras que T-Mobile debía legalizarlas por medio del proceso de obtención de permisos en el edificio de American Tower. Este último mide 50 pies y alberga antenas de otras tres  compañías y la ciudad. T-Mobile tendrá que legalizar todas las antenas antiguas, pero la compañía tiene tres años para hacerlo.

Los vecinos supusieron –y los supervisores acordaron- que American Tower no había cumplido con los requisitos de mantenimiento que se habían especificado en el permiso de uso condicional de T-Mobile en 2009. Dichos requisitos incluían jardinería, mantener a la torre libre de graffiti y agregar una cerca apropiada.

“Si ve este lugar, muchas de las cosas que American Tower prometió que sucederían no han sucedido”, dijo el Supervisor David Campos. “Si no han podido cumplir con algo que deberían haber hecho hacer más de un año, entonces es un problema”.

Los representantes de Clearwire, con base en Washington, y American Tower, con base en Masachusets, se negaron a comentar sobre el fallo.

El día lunes, un vocero de Clearwire dijo que todavía están a tiempo para sacar su red 4G a finales de año.

El fallo de los supervisores es el último de una serie de problemas entre algunos residentes de San Francisco que están preocupados con el riesgo a la salud que causan las antenas y proveedores de servicio a medida de que actualizan sus redes.

Actualmente, la Junta no puede tomar en cuenta los riesgos de salud asociados con las antenas porque el FCC estable las normas. Las antenas de Clearwire cumple con las normas de el FCC.

El Supervisor Ross Mirkarimi pidió un plan para lidiar con este tipo de apelaciones en el futuro.

“Cada vez más hemos estado viendo una cifra de estas peticiones y apelaciones que toman una gran cantidad de tiempo, y con razón, para lidiar con lo que el gobierno federal nos impide poder lidiar”, dijo Mirkarimi. “A mí me gustaría que creáramos un plan maestro…que nos permitiera consolidar qué nivel tenemos para tener influencia en los fallos”.

Tara Sullivan del Departamento de Urbanismo dijo que el departamento y la junta crearon un criterio básico en la época de los 90. El criterio se estableció para saber en dónde se permitirían las antenas y los tipos de diseños, pero la tecnología y los requisitos de actualización avanzan muy rápido.

“Por ejemplo, AT&T viene con nosotros, sacan todos los permisos y los instalan y para cuando terminaron regresan con nosotros para actualizar”, dijo Sullivan. “Tenemos un plan maestro para la ciudad, pero no tenemos uno a fondo ni actualizado”.