Traducido por Andrea Valencia

La semana pasada, contratistas y sus asistentes llegaron al estacionamiento de Discount Builders Supply para comprar madera y pintura; y al hacerlo se dieron cuenta del trabajo que habían terminado los artistas Jennifer Ewing y Leo Germano, quienes pintaron el más reciente mural de la Misión. El muro que consta de dos partes colocadas en cada entrada, le ofrece a los clientes un vistazo de la tienda: un tesoro oculto para bricolaje.

Discount Builders Supply ha sido un negocio de familia durante años, pero el edificio es una torre de cemento y acero sin personalidad. Queríamos algo con lo que los clientes se pudieran relacionar y hacer que tuvieran una sonrisa en la cara”, dijo Shannon Brundieck, una de las gerentes del local y la persona que tuvo la idea del mural.

El mural juega con la ilusión óptica. Desde lejos, sus dos ventanas gigantescas –pintadas alrededor de las entradas en tonos cafés que combinan con el color mostaza del edificio- aparentan ser reales. A través de los marcos de las ventanas pintadas a la entrada izquierda del local se pueden ver siluetas alrededor del mostrador para atención a clientes. Las ventanas en la parte derecha llevan al espectador al corazón del local con todo y gabinetes, ventanas y en el fondo, los consumidores esperan pacientemente a que la cajera llame al siguiente cliente. Se puede apreciar que el servicio al cliente es el tema general.

El mural que inspiró a Brundieck a llamar al dúo de artistas para que pintaran el mural.

Brundieck estuvo pensando durante un tiempo cómo darle al gigantesco edificio una remodelación, pero no fue hasta que vio el mural de Ewing y Germano sobre la calle Lombard cuando supo que había encontrado a los artistas apropiados para el trabajo. “Me gustaba su obra y quería que artistas locales en San Francisco pintaran en este negocio familiar”.

Ewing y Germano, una pareja que colaboró en piezas comerciales, aceptaron el trabajo de inmediato. “Cuando Shannon nos llamó, estábamos muy emocionados ya que conocíamos bien el lugar. Fuimos clientes durante años”, dijo Ewing.

La semana pasada, su compañero se subió lentamente al andamio para explicarle su plan. “Al principio queríamos hacer una obra al estilo de un mural de WPA, con grandes retratos de obreros durante la Gran Depresión”, dijo Germano.

Brundieck dijo que el local pasó por una época difícil durante la recesión económica, pero “en época de crisis nos vimos forzados a pensar de una manera diferente. Pensamos que este mural sería una gran manera de diferenciarnos de las cadenas comerciales”.

El arte, opinó, fue algo que tuvo sentido.

“Nuestros clientes son constructores, factótums y artistas. Son gente creativa. Queríamos hacer de esto un lugar creativo”.

Germano cuidó de la composición general y la perspectiva, y Ewing fue la experta en tanto a color y gente. Los dos artistas han tenido exposiciones en galerías, pero una asignación comercial como esta, su obra no se trató sobre la expresión personal.

Para este mural, el dúo modificó su concepto WPA y en lugar de eso acordaron una pieza que podría mejorar la visibilidad de la tienda. “Imagínese, este gigantesco muro tenía sólo dos puertas relativamente pequeñas de siete pies de altura. Con nuestro mural, las hemos triplicado en tamaño”, dijo Germano.

Trabajar en el mural en un local abierto significó que Germano y Ewing dibujaron durante horas de servicio, arreglándoselas con puertas que se abrían y cerraban y corrientes de clientes. Cuando el local cerraba, sólo tenían una hora antes de que comenzara a oscurecer para terminar la sección por encima de la puerta. “Cuando terminamos, teníamos frío y nuestras manos estaban entumidas”, dijo Ewing.

La artista Jennifer Ewing dándole retoques a la obra.

A pesar de esto, los dos artistas disfrutaron trabajando a la vista del público. “En un museo uno nunca sabe cómo va a reaccionar la gente a la obra. Pero aquí, a aquéllos que les gusta hablar no dudan en compartir sus opiniones sobre nuestra obra”, dijo Ewing. “No se olviden de poner las ventanas de vidrio”, les sugirió un cliente al entrar a la tienda.

El mural se terminó a principios de semana y se puede ver en el 1695 de la calle Misión, en horas de servicio: entre semana de 7 a.m. – 6p.m.; sábado de 8 a.m. – 5:30 p.m y domingos de 9 a.m. – 5 p.m.