Traducido por Andrea Valencia

El jueves 15 de julio un inspector de la división de salud medioambiental del Departamento de Salubridad Pública de San Francisco comenzaba una revisión de seguimiento en la cocina del Café Gratitude, ubicado sobre las calles 20 y Harrison, cuando encontró un roedor.

De acuerdo con las pautas de la división de salubridad medioambiental de la ciudad, esto es una señal de una “plaga de insectos”.

Después de haber encontrado agujeros de donde podían provenir los roedores del restaurante, el inspector cerró el Café Gratitude por una violación de alto riesgo, pero ninguna de las personas que se detuvieron a comer el jueves por la tarde sabían por qué el lugar había cerrado.

En una ciudad que se enorgullece de su escena gastronómica y normas de salubridad, que pide etiquetas de advertencia en teléfonos celulares y prohíbe que farmacias vendan cigarros, San Francisco se ha quedado corto a comparación de otros condados en cuanto a los protocolos y transparencia al lidiar con plagas de insectos, según encontró Mission Loc@l.

En realidad, en comparación a Los Ángeles, Sacramento, Portland y Nueva York, las ratas tienen un camino menos difícil en San Francisco.

A diferencia de esas otras ciudades, San Francisco no pide ningún aviso que notifique públicamente, por parte del departamento de salubridad, cuando un restaurante ha sido cerrado por plaga de roedores o por cualquier otra violación de salud. Y aunque la mayor parte de los negocios cierran por lo menos durante un día para terminar con el problema de roedores, como en el caso de Café Gratitude, San Francisco no posee un periodo mínimo especificado para que un establecimiento permanezca cerrado.

A diferencia de esto, Nueva York, Portland, Sacramento y Los Ángeles sí ponen un aviso público cuando los inspectores de salubridad cierran un restaurante y publican un aviso oficial del departamento de salubridad afuera del establecimiento. Además los inspectores en Los Ángeles y Sacramento establecen las razones por las cuales ha cerrado el establecimiento.

Cuando el departamento de salud en San Francisco cierra un restaurante, no se pone ningún tipo de aviso. En realidad, un inspector de restoranes, quien le pidió a Mission Loc@l permanecer en el anonimato, dijo que es común que los propietarios pongan un letrero que diga “cerrado por renovación”.

Terrance Hong, inspector superior en San Francisco, defendió la política del departamento. El no decir por qué un restaurante cierra, dijo, le da el beneficio de la duda y contribuye a la relación entre el departamento y los restaurantes. Esto, dijo él, puede ayudar con el cumplimiento.

Otros argumentaron que decir públicamente lo que ha sucedido, le da a los restaurantes un mayor incentivo para practicar el manejo seguro de comida.

Un inspector de Los Ángeles dijo que las reglas estrictas de la ciudad en relación a la transparencia funcionan. Su un restaurante en Los Ángeles tiene una plaga de roedores, los inspectores de salubridad ponen una tarjeta enfrente del restaurante que explica la razón por la cual el Departamento de Salud Medioambiental lo ha cerrado.

“Aquí no se adivina”, dijo Terrance Powell, especialista en jefe de salubridad medioambiental para el Departamento de Salubridad de Los Ángeles. “Creemos en la transparencia”.

Powell citó un informe realizado por la Universidad de Stanford que observó lo que sucedió en Los Ángeles entre 1998, cuando se impuso un sistema más estricto, y 2007.

En ese periodo, según encontró el estudio, el puntaje promedio de salubridad para los restaurantes de la ciudad aumentó ocho puntos a 93.3, y los restaurantes con un puntaje de “C” disminuyó de 17.6 por ciento en los primeros seis meses de 1998 a 1.8 por ciento en 2007. Con base en el sistema de puntaje con letras, cualquier restaurante con 90 o un número superior adquiere una A, 80 o más recibe una B y 70 o más recibe una C.

El Supervisor Chris Daly del Distrito 6 no logró obtener en 2004 un sistema parecido aprobado en San Francisco. Declaró que su remordimiento más grande fue que la ciudad no le pedía a los restaurantes publicar sus puntajes cerca de la puerta y a plena vista de cualquier comedor esperando a que la gente entrará a comer.

El estudio de Stanford realizado por Phillip Leslie y Ginger Jin concluyó que desde que se puso en vigor el sistema de puntaje en Los Ángeles ha habido una disminución del 20 por ciento en pacientes admitidos a hospitales por enfermedades que pueden haber estado relacionadas con alimentos.

En Sacramento, en donde los inspectores usan un sistema de colores para calificar a los restaurantes, ha habido un aumento en restaurantes que adquieren puntajes de color verde. Un puntaje de color verde significa que un restaurante ha sido aprobado; el color amarillo es un pase condicional que significa que las violaciones deben arreglarse. El color rojo significa que el restaurante ha cerrado.

Las cifras de restaurantes con puntajes de color rojo han permanecido estables, pero de acuerdo con Alicia Enríquez del Departamento de Salubridad Medioambiental de Sacramento, esto puede tener mucho que ver con los restaurantes que eliminan sus servicios de control de pestes para recortar costos.

Hace poco, la ciudad de Nueva York ha adoptado un sistema de puntaje basado en el sistema de Los Ángeles.

Nueva York no ha ido tan lejos en cuanto a publicar la razón por la que ha cerrado un restaurante, pero su departamento de salubridad medioambiental publica un aviso que pone en claro que inspectores de salubridad hayan cerrado el restaurante. El condado de Multnomah, Oregón, el cual incluye a Portland, hace lo mismo.

En Sacramento, el cual ganó el Premio Crumbine de 2008 por su sistema de puntaje –las pautas para ganar el premio son tan estrictas que algunas veces no hay ganadores- y Los Ángeles pusieron en marcha sus sistemas más estrictos sólo después que la vigilancia de los medios de comunicación se hubiera dado cuenta de sus malas prácticas.

Hong defendió el sistema de San Francisco y señaló que cualquier miembro del público le puede pedir legalmente a un restaurante que muestre su informe resultante de la inspección.

Cuando un periodista de Mission Loc@l fue al Café Gratitude el jueves por la tarde, el informe de inspección se encontraba detrás de la barra. Cuando se le pidió que mostrara el informe del Café, la gerente en turno se negó y sólo mostró la tarjeta de puntaje. “Hasta donde yo sé, esto es lo único que estamos obligados a mostrar”, dijo ella.

“Esto es una violación”, dijo Hong.

Además, San Francisco difiere de la mayoría de las otras ciudades que no han establecido un tiempo mínimo antes de que pueda volver a abrir un restaurante después de que ha cerrado por una plaga de roedores. La mayoría se toma un día para combatir el problema.

Cuando un inspector cerró el Café Gratitude el pasado 15 de julio, el departamento regresó al día siguiente y le permitió volver a abrir después de haber visto que la violación había sido combatida, según muestran los registros.

Los Ángeles pide que un establecimiento con plaga de roedores cierre por al menos 48 horas.

“Hemos visto que esta es la cantidad de tiempo que toma abatir el problema”, dijo Powell.

El Condado de Multnomah pide 24 horas. Nueva York, Sacramento y San Francisco no establecen un mínimo, aunque los inspectores a menudo dicen que toma 24 horas.

Jon Kawaguchi, supervisor de salubridad medioambiental para el Departamento de Salubridad Medioambiental del Condado Multnomah, declaró que es posible abatir un problema de roedores en 24 horas si existen los recursos.

“¿Qué si se puede hacer? Sí, si gasta el dinero”, declaró Kawaguchi.

Rigoberto Hernandez

Rigoberto Hernandez is a journalism student at San Francisco State University. He has interned at The Oregonian and The Orange County Register, but prefers to report on the Mission District. In his spare...

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