Retiran Acusaciones de Pertenecer a Pandilla en contra de Elvira Zayas y Se Centra la Atención a la Controversia con ‘Zonas de Seguridad’

Elvira Zayas, de 19 años de edad y residente de la Misión quien también es defensora de menores y poetas, ha resistido durante meses de batallas legales; ha pasado tiempo en la cárcel; y gastado miles de dólares en cargos legales al defenderse de las supuestas acusaciones hechas en su contra por delito mayor por agresión mayor relacionado con pandillas y el cual se modificó más tarde a una sola acusación de agresión mayor como delito menor.
Lo que comenzó como un altercado el verano pasado se convirtió en un caso más serio en el cual la acusaban de afiliaciones a pandillas latinas, encarcelamiento y una fianza de un millón de dólares.

Zayas es una defensora muy conocida en su comunidad de voluntarios queer, entusiastas poetas, y mentores de menores. Zayas no es la primera persona acusada de asociaciones no comprobadas con pandillas y de cumplir tiempo indebido en la cárcel por dichas acusaciones. Lo que la diferencia es la lealtad que le tienen sus simpatizantes, quienes dieron a conocer su historia en el frente del movimiento para disminuir la discriminación racial y mandatos judiciales de pandillas dentro de comunidades latinas.

Ahora, después de varios meses de lucha y un caso mermado en su contra, Zayas está en libertad aunque todavía tiene un juicio pendiente para dar pie a la acusación modificada. Su caso cuestiona la práctica de presentar casos con los llamados ‘aumentos de condena por pertenecer a una pandilla’, una denominación que conlleva, si se comprueba, sanciones más estrictas por cierto delito.

El 29 de agosto, la policía declaró que Zayas y dos supuestos miembros de la pandilla de norteños, Fidel Amezcua y D.J. Cambridge, estuvieron en un altercado. En los sucesos que acontecieron después, Zayas estuvo encarcelada durante casi un mes con una fianza de un millón de dólares.

La activista adolescente de derechos queer, transgénero, gay y lésbico no poseía un historial policial y no tenía ninguna afiliación conocida a pandillas.

Lo que en realidad sucedió el 29 de agosto todavía permanece confuso, pero lo que sí se conoce proviene del testimonio que los agentes del Departamento de Policía de San Francisco y la víctima dieron durante la audiencia preliminar, incluyendo detalles de una supuesta agresión de Zayas sobre la calle 22 y Shotwell después de que Amezcua y Cambidge le preguntaron a la víctima si era sureño o no.

La víctima, no identificada en los informes para medios de comunicación, supuestamente quiso agarrar su teléfono celular en algún momento, y procedió a seguir ya sea Amezcua o Cambridge a una casa en donde Zayas estaba supuestamente presente a dicho momento. De acuerdo con el testimonio, Zayas supuestamente salió del edificio y lo agredió —una acusación que ella niega. La víctima fue entonces detenida por una patrulla que pasaba por el área y los agentes detuvieron a dos de los tres acusados.

Al principio Zayas fue acusada de persuadir al testigo, agresión mayor con un aumento de condena por pertenecer a una pandilla y participar en una pandilla. Si se le condena, Zayas se enfrentará a siete años en la cárcel.

Para echarle leña al fuego, la supuesta agresión sucedió dentro de la “zona de seguridad” del mandato judicial de la pandilla del Distrito de la Misión.

Un mandato judicial funciona en gran medida como una orden de restricción en contra de individuos específicos dentro de un grupo dado. Es una orden judicial controversial que evita que ciertas personas interactúen con ‘asociados’ o que cometan delitos como lo es deambular.

Actualmente, existe un mandato judicial activo en contra de los norteños en el Distrito de la Misión, en específico en lo que se percibe como su territorio entre la calle 23 y César Chávez, y entre la calle Valencia a la avenida Potrero, de acuerdo con la oficina del consejero legal de la ciudad de San Francisco.

Con base en los mapas que ofreció la policía de San Francisco y la cobertura previa realizada por este periódico, el territorio de pandilla de sureños incluye la calle 16 desde Dolores a Folsom, y disminuye para formar una pirámide que termina en la calle 22 entre Misión y Valencia.

La oficina del fiscal de San Francisco, de acuerdo al vocero Alex Bastian, retiró de propia iniciativa las acusaciones de persuadir al testigo y la participación en pandillas antes de que se llevara acabo la audiencia preliminar en septiembre.

Después de la audiencia, el vocero de la oficina del fiscal reconoció que no poseía suficientes pruebas como para acusar Zayas con la agresión mayor delictiva.

Sin embargo, todavía no se sabe por qué sucedió esto, y por qué Zayas fue detenida con una fianza de un millón de dólares.

Durante la audiencia, la víctima describió lo que le sucedió y se detuvo abruptamente en medio de la interrogación.

“Quiero que la policía se vaya”, dijo él ante el juez a través de un intérprete, “quiero que se vayan y quiero seguir con mi vida”.

El juez Raymond Arata que presidía en el caso creyó que el testigo estaba asustado y que de alguna forma estaba siendo intimidado.

“Las pruebas que se han presentado hasta el momento tienen que ver con varias acusaciones que se contradicen y que hizo el testigo denunciante con todo y su testimonio en el tribunal”, según le escribió Autumn Paine, abogada privada de Elvira Zayas, a Mission Local a través de un correo electrónico mientras se llevaba acabo la audiencia. “Más adelante, su testimonio fue en parte contradictorio con sus declaraciones anteriores a la policía”.

También se reconoció durante la audiencia que Zayas tenía en el cuerpo un tatuaje de una bandera cubana y que dicho tatuaje, según agentes y la fiscalía, podría sugerir una afiliación a pandillas con los colores que representaba.

Los simpatizantes de Zayas declararon que el tatuaje representaba sus orígenes familiares y que no tenía nada que ver con pandillas.

Muchos de los miembros de la comunidad que conocen a Zayas y que salieron en su apoyo durante la audiencia preliminar creen que la discriminación racial y la presencia de mandatos judiciales contra pandillas en comunidades como la de la Misión son los culpables del encarcelamiento prolongado de Zayas.

Junto con miembros de la comunidad, la mamá de Zayas, de nombre también Elvira Zayas, originaria de Cuba, fue una fuente de motivación constante así como de fortaleza durante la audiencia.

“Pero yo he estado fuerte y guerrera siempre, y hoy más que nunca porque tengo a todos ustedes peleando conmigo”, dijo la mamá de Zayas a jóvenes que asistieron en apoyo a su hija.

Los miembros de Youth Speaks, un grupo de defensoría sin fines de lucro para espectáculos de spoken word donde Zayas pudo enriquecer su escritura, asistieron todos los días con otros simpatizantes para mostrar su solidaridad dentro del tribunal y afuera del Ayuntamiento de San Francisco en un esfuerzo por que se modificarán las acusaciones.

“Los barrios están encarcelados”, dijo Erika Céspedes, coordinadora de Youth Speaks, durante la audiencia preliminar. “Existe menos participación en la comunidad y más beneficio en encerrar a la gente de color”.

Después de haber despedido al abogado de oficio por lo que Zayas y su familia creyeron ser insensibilidad cultural, contrataron a Paine para que la defendiera.

Con un abogado privado llegan los cargos legales. Los miembros de la comunidad, incluyendo a Céspedes organizaron un “wepay”, un sitio web de donación, para ayudarle a Zayas con los costos asociados con el caso. A medida de que el caso continuaba, se prolongaba, los gastos de Zayas continuaron aumentando a $10,500. Los simpatizantes de Zayas han recaudado $7,885, de acuerdo con el sitio de la donación.

Zayas asistió al tribunal todos los días durante la audiencia con sus con sus cejas bien delineadas y su pelo trenzado. Su cara redonda estaba sonriente ante el grupo de amistades y familia reunida en el tribunal.

En la noche que la pusieron en libertad, la mamá de Zayas estaba llena de alegría.

“Me siento muy bien”, dijo la mamá en el tribunal antes de la esperada reunión con su hija. “Estoy orgullosa de mi hija. Nunca imaginé que esto le iba a suceder a Elvira”.

Elvira Zayas se ha negado repetidas veces a ser entrevistada para este artículo.

De acuerdo con el sitio web de la ACLU del norte de California, ningún mandato judicial de pandillas en California ninguna pandilla blanca ha sido perseguida a través del mandato judicial para pandillas de California. La gente nombrada en los mandatos judiciales no son notificadas en las restricciones que se les han colocado.

Los funcionarios estatales, por su parte, argumentan que los mandatos judiciales reducen los índices de delincuencia en barrios conocidos por violencia de pandillas.

El mandato judicial de la pandilla norteño se hizo permanente en 2008. Lea más sobre el mandato judicial de 2008 de la pandilla aquí.

Los funcionarios citan estadísticas de índices de delincuencia que han disminuido con base en la reincidencia reducida de los nombrados miembros de pandillas en el mandato judicial. El sitio web de la oficina del consejero legal para la ciudad de San Francisco ha expuesto su caso del programa.

Sin embargo, las cifras no representan el ámbito general de la delincuencia dentro de la zona de seguridad, ya que los delitos cometidos dentro del mandato judicial no se consideran en los índices generales de delincuencia de individuos.

La delincuencia afuera del mandato judicial ha disminuido, pero el año pasado se ha visto un aumento en los asesinatos en la Misión ya que muchos han sucedido dentro de la zona de seguridad, lo cual cuestiona los mandatos judiciales y el hecho de que reduzcan los índices de delincuencia o que eviten la delincuencia.

“En un mundo en el que a los jóvenes se les hace creer que son delincuentes, los mandatos judiciales de pandillas son un reflejo de cómo la sociedad no respalda a los jóvenes”, dijo Céspedes.

Aunque Zayas no pertenecía a una pandilla, de acuerdo con el caso en su contra, se veía que ella se asociaba con conocidos pandilleros en la zona de seguridad de la Misión.

“Nos lo tomamos muy en serio cuando la gente quebrantar la ley”, dijo Bastian cuando se le preguntó sobre la exorbitante cantidad de fianza de Zayas.

Lo que permanece como un caso en contra de Elvira Zayas es una acusación de delito menor por agresión mayor y por la cual asistirá a juicio con los dos coacusados que se enfrentan a acusaciones por delito mayor.

De acuerdo con la oficina del fiscal, Zayas ira a juicio a mediados del mes de enero.

Zayas, quien fue puesta en libertad el 25 de septiembre y la recibió su familia y amistades que estaban llenas de alegría, se ha declarado no culpable.

 

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