Policía y Familia Piden Ayuda para Resolver Asesinato en 2007 en un Club Nocturno

En el sexto aniversario de la balacera mortal del que aspiraba a ser agente, la familia de la víctima se reunió en el lugar del tiroteo para pedir la ayuda del público en detener y perseguir a los dos sospechosos de su muerte.

La policía se unió a la búsqueda al ofrecer un cuarto de millón de dólares como recompensa a cambio de pistas que conlleven a la detención de los sospechosos.

El siete de enero de 2007, le dispararon a muerte a Alberto Casillas mientras manejaba su auto SUV Silver GMC Yukon cerca de las calles 13 y Folsom- Más temprano esa misma noche, Casillas estuvo en una confrontación con dos sospechosos que le blandieron un arma de fuego afuera del ahora desaparecido Club Caliente en el Distrito SoMa.

Se cree que los dos sospechosos también frecuentaban los clubes nocturnos del área antes del incidente, precisó Jones.

Antes de dirigirse al club con amistades y familiares, Casillas asistió a una reunión informativa para la Academia de Policía de San Francisco, seguido de cuatro horas de trabajo como guardia de seguridad en Daly City, declaró Elsa Casillas, su madre.

“Lo llamaba mi gigante amable porque era un muchacho alto y fuerte pero amable”, dijo de su hijo que medía 6’4” y pesaba 275 libras y quien jugó la posición de defensa en la Preparatoria Balboa.

El lunes, la madre colocó un homenaje que incluía docenas de fotos y recuerdos de su hijo en el lugar en el que la camioneta SUV llegó a un alto después de que le dispararon a su hijo.

“Espero poder enfrascar algunos de los recuerdos de alguien que pueda tener información”, dijo.

La familia y la policía tienen una conferencia anual —en diferentes lugares— para mantener el caso vivo. La ciudad aumentó la recompensa de $10,000 a $250,000 el año pasado porque la policía cree que hay más información sobre el incidente.

“Sabemos que hay mucha gente que vio lo que pasó, que nos pueden decir exactamente qué sucedió, por qué sucedió, quién lo hizo, en qué dirección huyeron”, dijo Kevin Johnson, investigador de homicidios. “Desafortunadamente tuvimos una cooperación mínima”.

La falta de testigos que dispuestos a declarar siempre ha sido una fuente de frustración para la policía de San Francisco y para los fiscales en incidentes de violencia sucedidos en la Misión. Es posible que la venganza desaliente a los residentes, así como una falta de empatía o falta de voluntad para declarar, precisó Jones. Sin embargo, eso no debería detenerlos de denunciar lo que saben, agregó.

“Es lo único que le hemos pedido al público, es lo único que piden las madres, es que el público por favor nos dé una mano, que nos ayuden a encontrar la respuesta”, dijo. “No podemos hacer trucos de magia, necesitamos pruebas”.

Para mantener el caso de Casillas vivo, la madre de Casillas asiste a cárceles una vez al mes para hablar con los presos sobre el incidente en espera de que alguien declare. Por el momento, precisó que seguirá esperando hasta que alguien decida declarar.

“Uno diría que sería más fácil la espera año con año”, dijo. “No lo es. Nunca se va”.

 

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