Ciudad Cuestiona el Papel que Juegan los Bancos en los Barrios

El jueves pasado, el comisionado de urbanismo Hisashi Sugaya le dijo a sus colegas que no ha estado en el interior de un banco en más de un año. Con la banca en línea y los cajeros automáticos que aceptan depósitos de cheques, simple y sencillamente los bancos han facilitado hacer todo lo demás sin siquiera tener que ver una cara humana, dijo.

“No entiendo por qué los bancos siguen teniendo sucursales en los barrios cuando obligan a todo el mundo a que no vengan a las sucursales”, dijo Sugaya.

Este y otros argumentos son los que escucharon los comisionados al tomar en consideración una propuesta para abrir una sucursal del banco First Republic Bank en la esquina de las calles 24 y Sánchez en Noe Valley. A fin de cuentas, la comisión votó cinco a dos para aprobar el proyecto —el cual será la sexta sucursal bancaria en un radio de cinco cuadras— ya que creyeron que está orientado al barrio. Esto comenzó una conversación sobre el papel que juegan los bancos en los barrios.

Podría ser el principio. Seguramente los comisionados escucharán argumentos como este, ya que la Junta de Supervisores ha aprobado una ordenanza que le exige a los bancos y otras instituciones financieras buscar la retroalimentación del barrio antes de abrir. Actualmente, los bancos pueden abrir en algunos barrios, incluyendo la Misión, sin que haya una retroalimentación por parte de la comunidad que la ciudad exige cuando se buscan aprobaciones para negocios llamados “fórmula de venta al minoreo”, como American Apparel y Starbucks.

La ordenanza se aprobó con un voto de ocho a tres la semana pasada. Los supervisores Carmen Chu, Sean Elsbernd y Mark Farrell votaron en contra.

“No es una prohibición, y le da a las instituciones de servicio financiero con una fórmula de venta al minoreo una oportunidad de mudarse a áreas en las que hay apoyo de la comunidad”, estableció un comunicado de prensa de Eric Mar, supervisor del distrito uno. “Tan sólo asegura que las instituciones financieras juegan bajo las mismas reglas que todos los demás negocios”.

El supervisor Scott Wiener, quien representa a Noe Valley, votó a favor incluso cuando no estaba del todo de acuerdo con la legislación porque haría que Hayes Valley y North Beach estén fuera del límite a los bancos, por lo que ninguno de dichos distritos comerciales permiten la fórmula de venta al minoreo.

“Un banco tiende a cerrar por la tarde; cuando uno tiene demasiados bancos la verdad es que menoscaba la vitalidad del barrio porque se convierte en un espacio muerto gran parte de la semana”, dijo.

Wiener declaró que motiva a los bancos para que ocupen los espacios en los segundos pisos.

La nueva sucursal de First Republic ocupará lo que algunos residentes consideran un escaparate “maldito” porque ha estado vacante durante más de un año, y algunos comisionados creen que el banco sería una buena adición al barrio.

Sugaya argumentó que negocios con escaparates como cafés y restaurantes crean más tránsito que el que crea un banco.

“Parece ser que la principal motivación de los bancos es que Chase está llegando y todos estos bancos”, dijo Sugaya.

Por el momento, el banco Chase se encuentra en expansión en San Francisco, según le dijo una vocera a Mission Local la semana pasada. En los últimos dos años, ha abierto dos sucursales y tienen la vista en otro que está sobre la calle Valencia.

La cifra de los contrincantes y partidarios presentes en la audiencia de la Comisión de Urbanismo quedó empatada, con alrededor de cinco oradores de cada lado. Un residente de Noe Valley que se expresó en oposición, declaró que las instituciones comerciales contribuyen a la pérdida de la personalidad del barrio.

Un residente declaró no tener ningún problema con el banco con base en San Francisco, pero está preocupado porque el espacio de venta al minoreo se convierta en una entidad comercial en lugar de un negocio pequeño.

“Me gustaría ver que Bank of America o Wells Fargo se fueran del barrio y que [First Republic] quedara en ese espacio, porque si se comparan, son como Harry Potter y Voldemort”, dijo. “Estoy preocupado, ya que las pequeñas tiendas se van de Noe Valley y cada vez más y más hay servicios financieros que se mudan y perdemos la personalidad del barrio porque se persigue el dinero”.

El comisionado Sugaya estuvo de acuerdo.

“Al tener regulaciones estrictas y control, hacemos que haya un equilibro a favor, ojalá, de los pequeños negocios”, dijo. “Casi todo permiso de uso condicional que se nos presenta ha sido aprobado, por lo que no creo que se deba percibir como obstruccionista”.

La comisionada Gwyneth Borden declaró que no hay razón por la cual no apoyar a un banco orientado a la comunidad en un espacio en el que muchos otros negocios pequeños han fracasado. Además, se mostró en desacuerdo con las aseveraciones de Sugaya de que menos gente va a los bancos en esta época.

“No deberíamos confundir nuestros propios hábitos bancarios con los de otros. Siempre me ha sorprendido, en particular en los fines de semana en la calle Chestnut —mi prometida siempre va a la sucursal y siempre espera en la fila”, dijo. “Al menos en la Marina, la gente usa sus bancos”.

A fin de cuentas, eso es lo que la legislación intenta lograr, dijeron los partidarios —identificar qué barrios quieren bancos.

“Creo que es una buena conversación la que estamos teniendo”, dijo el presidente de la comisión Rodney Fong. “Es una de las primeras de muchas que tendremos. Creo que esta comisión logrará encontrar una solución a esto”.

 

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