Auditoría Revela que La Ciudad Fracasó en Construir Más Vivienda Asequible

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Fue una evaluación que se debería haber hecho hace tiempo. El lunes pasado, los activistas de vivienda en San Francisco y expertos elogiaron una auditoría de rendimiento de los programas de vivienda asequible de la ciudad durante la audiencia del comité de la Junta de Supervisores.

La auditoría hecha por el analista presupuestal de la ciudad reveló lo que los presentes en el Ayuntamiento ya sabían: la ciudad no ha podido cumplir sus metas de vivienda asequible desde 1999.

La Oficina de Vivienda del alcalde, una de las oficinas a cargo de desarrollar vivienda asequible, declaró haber gastado el dinero en vivienda para personas con capacidades diferentes, no sólo para vivienda asequible.

“El informe muestra que la vivienda para personas de ingresos bajos y moderados no existe”, dijo Eric Mar, Supervisor del Distrito 1 y director del comité. “No estamos ni siquiera cerca de cumplir con la necesidad que hay de vivienda”.

De 1999 a 2011, San Francisco excedió su meta para construir vivienda a precio del mercado, lo que se define como vivienda asequible para gente que gana 120 por ciento más de la media de ingreso del área. En San Francisco, eso se traduce a una sola persona que gana más de $86,000 al año, o un hogar de cuatro personas que percibe más de $123,600.

Al mismo tiempo, la vivienda para residentes de ingresos bajo y moderado se retrasó. Dicha vivienda se define como asequible para una sola persona que gana entre $36,000 a $86,000 al año.

De 1999 a 2006, la Asociación de Gobiernos del Área de la Bahía recomendó que la ciudad desarrollará 7,363 unidades a precio de mercado. La asociación aprobó proyectos de un total de 11,293 unidades nuevas. La asociación le pidió a la ciudad que creara 5,639 unidades para hogares de ingreso moderado (que ganan entre el 80 y 120 por ciento de la media de ingreso promedio), y sólo creó 725.

De 2007 a 2010, ABAG dictó que San Francisco debía construir 7,400 unidades de vivienda asequible, pero la ciudad sólo construyó 4,500.

Olson Lee, director de la Oficina de Vivienda del alcalde, declaró que la ciudad se retrasó porque gastó el dinero en otro tipo de vivienda.

“No sólo hicimos vivienda de bajo costo que cumplía con la definición de vivienda asequible”, le dijo Lee al comité, sino que dimos un paso adicional, con base en la motivación para hacer vivienda para personas con necesidades especiales, vivienda para gente con discapacidades, una variedad de cosas que muchas de las comunidades no hacen”.

Asimismo, la auditoría encontró deficiencias en la manera en que la ciudad mide sus metas.

El Departamento de Urbanismo, por ejemplo, no tiene manera de saber si los objetivos se están cumpliendo o no porque no posee la información completa cuando toma en consideración los proyectos.

Tradicionalmente, cuando la Comisión de Urbanismo toma en consideración un proyecto, los urbanistas simple y sencillamente establecen que el proyecto ayuda a crear vivienda asequible pero no brindan ningún tipo de contexto sobre cómo el proyecto le ayudará a la ciudad a lograr sus objetivos de vivienda. El personal del Departamento de Urbanismo declaró que desarrollarán métodos para brindarle dicha información a los comisionados.

Además, la oficina del alcalde encontró que la gente que tiene ingresos bajos y extremadamente bajos gasta casi el 60 por ciento de su ganancia en el hogar (más del 30 por ciento se considera sobrepago, según normas federales), mientras que aquéllos con ingresos moderados y por encima del ingreso moderado gastan alrededor del 30 por ciento en vivienda.

“Esto es un poco sorprendente, en realidad, que veamos a personas de ingreso moderado y por encima del ingreso moderado que pueden en general costear los altos mercados arrendatarios de San Francisco”, dijo Sasha Hauswald, directora de orden público de la oficina de vivienda del alcalde.

El Departamento de Urbanismo atribuye esto a los relativamente altos sueldos de la ciudad y al hecho de que algunos hogares de ingreso moderado se benefician del control arrendatario, agregó Hauswald.

La gente con ingresos extremadamente bajos no sólo gastan la mayor parte de sus ingresos en vivienda, sino que además viven en condiciones subestándar, declaró Joshua Vining del Colaborativo SRO de la Misión.

“Estaba haciendo difusión en un edificio, y los inquilinos me preguntaron si era o no legal retener la renta porque había ratas en su cuarto que se habían comido su comida y ya no tenían nada que comer”, dijo. “Habían gastado el resto de su ingreso después de la renta y no tenían más comida para el resto del mes, así que lo que realmente sucede es la cuestión entre una vivienda limpia y comida, eso es algo entre lo que la gente no debería tener que escoger en San Francisco”.

Asimismo, la auditoría encontró que el Departamento de Urbanismo no le hace saber a la Comisión de Urbanismo el impacto de los desarrollos de vivienda en áreas que han sido designadas como distritos orientados al transporte para motivar a los residentes a que usen el transporte público en lugar de manejar.

Como ejemplo, el informe citó al desarrollo de la calle Dolores orientado al transporte y que se aprobó con 16 espacios de estacionamiento —seis más de lo que la zonificación permite. “El aumento en los espacios de estacionamiento podrían deteriorar el uso en el transporte, que es la meta de la zonificación vinculada al transporte”, especificó el analista presupuestal.

Los supervisores declararon esperar poner en marcha algunos de los cambios que el analista presupuestal recomienda.

“A menos de que hagamos algo drástico, creo que dicha tendencia sólo empeorará”, dijo Campos. “La verdad es que creo que es imperativo para nosotros el hacer algo aquí”.

 

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