¿Qué se siente estar en un negocio en el que todo mundo cree que está condenado?

“Todos los días, se me recuerda la precariedad de mi negocio”, dijo Cristy Colcord quien ha sido copropietaria de Lost Weekend Video en el 1043 de la calle Valencia desde hace 14 años.

Además, si a ella u otros en el Distrito de la Misión —como Fayes, Vimy Electronics, y Mission Adult Superstore—  se les olvidara, hay muchas otras señales que lo indican: algunos videocentros que están desapareciendo como Hollywood Video en las calles Van Ness y César Chávez, por ejemplo; o también podría pasar caminando por la antigua ubicación de US Video en el 2969 de la calle Misión, lo que hoy día son las oficinas de la coalición ANSWER. También está el antiguo letrero de Blockbuster que solía imperar la vista al sur de la calle César Chávez hasta 2009, cuando cerró.

Es posible que pronto haya otro negocio que se les una —el World Pioneer Video, un negocio familiar, en el 2830 de la calle 24. Después de 21 años de trabajo y a pesar de tener al edificio en propiedad, es posible que el local cierre para finales de este año, precisó la socia y copropietaria del lugar Evelyn Fong. El local se rentaría a otra persona, si eso sucede.

Hace cinco años abrieron una oficina postal “para que ayudara con las películas…, pero tampoco está funcionando”, dijo; “hemos estado luchando desde hace tres años y no vamos a sobrevivir. Tristemente”.

Asimismo, otros propietarios reconocen que las oportunidades están en su contra. Las pocas buenas noticias que tuvieron fueron cuando hace poco Netflix hizo enojar a sus clientes, lo cual significó que podrían tener a algunos clientes más. Sin embargo, no es seguro que cualquier cambio sea suficiente.

“En general, no significa mucho para nosotros”, dijo Colcord de Lost Weekend Video.

Incluso el mercado de bienes raíces ha hecho que la ubicación de Lost Weekend se convierta en propiedad de alguien que quiera comprar. “La casera quiere vender el edificio para jubilarse; y eso nos fregaría”, dijo Colcord, quien señaló que el negocio no podría costear pagar una renta más alta. Aunque no se ha decidido nada y Colcord y sus colegas creen que la casera esperará a que la economía mejore, la venta significa que seguramente cerrarán el local.

Mientras tanto, los propietarios han estado renovando el sótano para hacer lugar para más muestras de películas. La primera será en unas semanas, dijo Colcord. La capacidad y el precio todavía están por decidirse, pero quieren que sea íntimo y asequible.

Lost Weekend ya ha tenido conciertos y muestras gratuitas de películas en el primer piso (de películas como Play It Again, Sam y Murder, My Sweet que no se pueden encontrar en Netflix).

“Es padre, pero no deja dinero”, dijo. Y lo necesitan. “Hoy día es peor que cuando abrimos por primera vez en 1997. Pagamos las cuentas, pero eso es todo”.

El servicio al cliente es su carta ganadora.

“Uno no va a una tienda de muebles a conversar porque uno no va todos los días, pero con el entretenimiento uno va y se entusiasma”, insistió.

Colcord todavía recuerda el boom de 2007 y 2008. Fue entonces que la crisis y el desarrollo de la tecnología de descarga intermitente intervinieron.

“Entiendo que la época cambia”, dijo Colcord, “puede que seamos obsoletos y puede que sea triste para mí o para el barrio, pero algún día todo estará disponible para descarga. Habrá una nueva generación que no verá los DVDs y no les va a importar. Sin embargo, no creo que estemos ahí todavía”.

Lo mismo opina Matthew Troy, copropietario de Fayes, aunque después de más de diez años de trabajo, el café y los panecillos que también se venden son los que han hecho que la tienda de videos permanezca abierta. Las rentas de películas, dijo, representan la mitad de lo que solíamos ganar hace tres años.

“No vamos a cerrar mañana, pero es posible que no estemos aquí en diez años”, dijo Troy mientras estaba sentado en el interior del pequeño local de la calle 18, entre películas organizadas en estantes debajo de letreros cuidadosamente pintados que indican el género de películas. Las rentas han bajado de dos tercios a una quinta parte del ingreso del local.

Troy no deja de recomendarle películas a sus clientes. Detrás del mostrador de su pequeño negocio de la calle 18, le da la bienvenida a los visitantes e intercambia algunas palabras con todos los que llegan. Ellos saben su nombre y él sabe el de ellos. Y no quiere que eso cambie.

Esa es la razón por la que él y su socio quieren quedarse, agregar otros servicios como comida, servicios de correspondencia e incluso una guardería. “Creo que se trata de ser creativo”, dijo, “las películas no parecen ser algo muy confiable para el futuro”.

Aunque Lost Weekend y Fayes seguirán reinventándose de varias formas para ganar dinero en un panorama en el que la descarga intermitente de video tiene un lugar seguro en el futuro, otros confían en que algunos grupos específicos permanezcan abiertos.

John Inguyen, quien ha estado rentando películas desde hace 26 años, dijo que las comunidades pequeñas son las que no dejan de llegar a Vimy Electronics. Alrededor del 70 por ciento de sus clientes son latinos —quienes “es posible que tengan un acceso mucho menor al Internet”— y las otras son un conglomerado mezclado de afroamericanos, asiáticos y otras comunidades.

No obstante, la venta y renta ha disminuido en los últimos años e Inguyen cree que “es muy tarde para cosas diferentes”. Su única esperanza es que la economía mejore. “Y el servicio”, agregó; “a la gente le gusta eso”.

Encontrar un nicho parece ser la respuesta a la otra historia de supervivencia en la Misión: el local de videos para adultos Mission Adult Superstore en el 2086 de la calle Misión.

Aunque su negocio ha disminuido a la mitad, la gente sigue rentando un promedio de 200 a 300 videos a la semana. “No estoy seguro de la crisis, pero creo que algunas veces los clientes no quieren esperar a que les llegue por correo o no quieren que su información esté en Internet”, dijo Marco Antonio Cruz, quien trabaja ahí.

Las salas de videos son la parte más importante del negocio, pero las películas representan casi el 40 por ciento de su ingreso, dijo. Al menos, por el momento.

Follow Us

Andrea hails from Mexico City and lives in the Mission where she works as a community interpreter. She has been involved with Mission Local since 2009 working as a translator and reporter.

Leave a comment

Please keep your comments short and civil. Do not leave multiple comments under multiple names on one article. We will zap comments that fail to adhere to these short and easy-to-follow rules.

Your email address will not be published. Required fields are marked *