El Fallecimiento Sucedido en Sábado por un Choque y Fuga Se Podría Haber Evitado, Opinan Funcionarios

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El accidente de choque y fuga que el sábado al medio día resultó en la muerte de un peatón sobre la calle Misión es uno de los accidentes más trágicos: uno en el que los funcionarios municipales y de tránsito opinan que se puede evitar.

Sin embargo, señalaron, las minorías y las personas de la tercera edad a menudo son víctimas en accidentes contra peatones. En especial, las lesiones en personas de la tercera edad pueden ser devastadoras. La víctima del sábado era hispana y tenía alrededor de 40 años. Todavía no han dado a conocer ningún nombre.

“Les llamamos accidentes, como si fuera un hecho de la vida pero no lo son. Estas muertes se pueden prevenir”, dijo hace poco James Corless, director de Transporte para los Estados Unidos en una entrevista telefónica.

La organización sin fines de lucro aboga por la revisión nacional de la política de transporte del país, y quiere que haya más investigación en mejorar la seguridad de los caminos públicos.

En su informe más reciente, Dangerous By Design subrayó la desproporcionada consecuencia de accidentes en peatones que son personas de la tercera edad o residentes que pertenecen a una minoría. La taza de muerte de peatones por 100,000 es el doble de alto para personas de 70 años o mayores, según indicó el informe. La taza de mortalidad para hispanos, asiáticos y negros son más altas que el 1.38 por cada 100,000 para caucásicos.

El Dr. Edgar Pierluissi, director médico para la unidad de Cuidado Intensivo para Personas de la Tercera Edad en el Hospital General de San Francisco, habló hace poco con Mission Loc@l sobre la dificultad que las personas mayores tienen al recuperarse de dichos accidentes en particular.

“Para alguien que ya es frágil, cualquier tipo de lesión lo convierte en dependiente de funciones”, precisó el Dr. Pierluissi y agregó que “es muy diferente a cuando una persona se puede recuperar y regresa al mismo nivel de movilidad”.

La recuperación es complicada debido a un número de factores que tienen que ver con la edad de los huesos de la víctima, el número de medicamentos que un paciente ingiere y el estado mental del paciente.

Para poner las diferencias en contexto, dijo, la información muestra que el 20 por ciento de los pacientes mayores de 70 años de edad que se fracturan una cadera fallecerán en un año; otro 25 por ciento permanecerá en una casa hogar en donde pasará el resto de sus vidas; otras víctimas pueden ser lo suficientemente independientes como para vivir por cuenta propia o con sus familias, pero pueden padecer de problemas negativos relacionados a la salud mental como la depresión o el miedo.

“Este tipo de accidentes cambiará sus vidas”, dijo el Dr. Pierluissi. “Las personas mayores pierden masa muscular con la edad, lo cual afecta su movilidad y en el proceso su habilidad de recuperación”.

Además, declaró, las personas mayores son más propensas a tomar medicamentos como los anticoagulantes, que ayudan a prevenir infartos pero pueden retrasar el proceso de cicatrización.

El trauma de una lesión es también posible que haga a la persona de la tercera edad sentir temor de caminar, lo cual provoca una disminución en la actividad física. “Se debilitan, pierden músculo…se convierte en un círculo vicioso”, dijo el Dr. Pierluissi.

Jane Kim del Distrito 6, el cual abarca parte del Distrito de la Misión, SoMa y el centro de la ciudad es el hogar de una población importante de personas mayores y reportó que hay más lesiones a peatones así como muertes que en cualquier otro distrito en la ciudad.

De 2001 a 2009 se reportaron más de 50 muertes en el Distrito 6, de acuerdo con un informe reciente. En el mismo periodo de tiempo, la Misión registró 15 muertes.

“Es un tema de equidad. Tenemos que invertir en cerrar la división en la seguridad al peatón”, precisó Jane Kim, Supervisora del Distrito 6.

Hace poco, la oficina de Transporte Metropolitano de San Francisco informó que las lesiones a peatones le cuestan a la ciudad $280 millones al año. Los costos médicos directos por sí solos, con base en los registros del Hospital General de San Francisco, son de $75 millones al año.

Asimismo, el alcalde Ed Lee anunció un bono de $248 millones de dólares en transporte que incluye $50 millones para mejoras del paisaje urbano, lo cual aumentará la seguridad al peatón.

Lee declaró que el Grupo Especial para la Seguridad al Peatón así como diversos departamentos de la ciudad están trabajando para mejorar el paisaje urbano, reforzar el límite de velocidad y mejorar la señalización.

Los fondos federales pagaron el rediseño de las calles Valencia y  Divisadero. En la actualidad, ambas calles tienen señales de cuenta regresiva para peatones y más cruces peatonales visibles. Además, Valencia posee aceras amplias y los semáforos están programados para que haya un flujo constante de tránsito a 13 mph.

Reducir la velocidad puede aumentar la taza de supervivencia drásticamente, según el informe nacional. Cuando un auto viaja a 20 millas por hora y atropella a un peatón, existe una taza de supervivencia del 95 por ciento; sin embargo, existe un solo 55 por ciento de taza de supervivencia a 30 millas por hora.

Cortesía de Transportation for America.

 

 

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